La “poca adaptabilidad” del geólogo Gúsev

By Arc

Vladímir Arséniev escribió varios libros que relatan su exploración de Siberia, con la descripción de su fauna y flora y el trato con las distintas etnias de la taiga. Su obra más popular, en Occidente, es la descripción de su amistad con el explorador de la etnia gold Dersú Uzalá y las aventuras que pasaron juntos. En este fragmento del libro En las montañas de la Sijoté-Alín cuenta la poca adaptación a la exploración del geólogo de la expedición.

Aquella travesía resultaba muy fatigosa para todos, pero era especialmente dura para Gúsev, que se enontraba en la taiga por primera vez. El respetable geólogo no tenía sentido de la orientación, a menudo se quedaba atrás, perdía nuestro rastro y se iba en otra dirección. Teníamos que buscarlo, lo que nos hacía perder un tiempo muy valioso. Era miope y sin gafas veía muy mal; pues perdió también las gafas y entonces ya no veía absolutamente nada. Confundía un arbol seco con una peña, En las montañas de la Sijoté-Alín - Vladímir Arsénievhablaba con los troncos y saltaba zanjas donde no las había. Su peor defecto era que no podía hacer nada solo. Hay personas a las que siempre les ocurren desgracias. La tienda no se le hundió a nadie más que a él. En una ocasión metió un pie descalzo en una olla llena de gachas. En otra, se le cayó el jabón al rio y, cuando intentó cogerlo, se cayó al agua. Como no se dio cuenta de que se le había roto una de las correas, cargó la mochila solamente con una durante largo tiempo, por lo que luego tuvo dolores. Una vez le hicimos cargar con una olla de aluminio. Gúsev la ató de tal forma, que la tapa no dejaba de sonar. Yo contaba con que podría cazar algo durante el trayecto, pero Gúsev espantaba a la caza con sus golpes. Él iba delante, mientras que yo me había quedado un poco retrasado, dibujando las rutas. Pedía a un cosaco que lo atrapara y le atara la olla como es debido.
- Mejor no -me respondió el cosaco-. Que siga así. Si se pierde por el bosque, será más fácil encontrarlo.
[...]
El lector no debe creer que Gúsev era el hazmerreír de mis compañeros. Todos le tratábamos con respeto, comprendíamos su poca adaptabilidad e intentábamos ayudarlo por todos los medios. La culpa era mayormente mía, porque me había llevado a un hombre poco capaz de adaptarse a la marcha por la taiga.

Pueden leer otras historias de este libro en los siguientes post:
- Lotsa sevoji.
- Las aventuras del topógrafo Grossevich en la Siberia oriental.

Libro:
En las montañas de la Sijoté-Alín (A través de la taiga de Siberia oriental) – Vladímir Arséniev

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