Diccionario Exapamicronico

By fraxi

Él/Ella: Te escogerá de entre la multitud, te desarmará con sus palabras y te controlará con su presencia. A ti te encantarán su ingenio y sus planes. Te lo hará pasar bien, pero piensa que después te pasará factura. Te sonreirá y te engañará y, luego, te atemorizará con su mirada. Y cuando haya acabado contigo, y ten por seguro que lo hará, te abandonará llevándose contigo tu inocencia y tu orgullo. Te dejará más triste, pero no más sabio, y durante mucho tiempo te preguntarás qué pasó y qué hiciste mal. Y, después, si otra persona así llama a tu puerta, ¿abrirás?
- De un escrito firmado por Un psicopata en la cárcel.
Referencia: Sin conciencia, Robert D. Hare

Embalaje (Enclosure): Si un hombre es muy sexual, se le llama “viril”. Si lo es una mujer, “ninfómana”. Lo que para ellos es potencia, para nosotras enfermedad. ¡Incluso el acto sexual se llama “penetración”! ¿Por qué no le llaman “embalaje”? -Gemma Hatchback (cita original)
Referencia: Por amor al deseo, Gregorio Morales

Medidor, el:
Narrador: Ideó un plan para engañar a jóvenes ingenuas basado en su encanto.
Susan Kelly (autora de “The Boston Stranglers”): Un hombre que afirmaba ser representante de la agencia de modelos “Black & White” y que decía llamarse Johnson aparecía en la puerta de diferentes chicas y les decía: “Eres preciosa, deberías ser modelo ¿puedo tomar tus medidas?
Narrador: Aquel hombre era Albert DeSalvo.
Ames Robey (psiquiatra): Les decía que estaba autorizado para tomar su medidas y ver si encajaban con las necesidades del fotógrafo. Les pagaba 10 dólares sólo por las medidas, 15 si era en ropa interior y 25 desnudas.
Narrador: Sorprendentemente un gran número de mujeres cayeron en su trampa.
Referencia: Documental “El estrangulador de Boston” (Canal Biography)

Tambor, el o nº 35: Nunca he probado la Trigésimo quinta; sólo he oido hablar de ella: el hombre yace de espaldas en el suelo mientras la mujer es descendida hacia él en una cesta de mimbre colgada de una cuerda atada al techo, uno de cuyos extremos sostiene el hombre. La cesta tiene un agujero, y cuando él ha metido su sexo tanto como ha querido, fija la cuerda para que ella no pueda llegar más abajo y da vueltas a la cesta mientras lo hacen; se llama “el tambor”.
Referencia: Procede del diálogo seudoaretiniano Magdalena y Julia citado en el libro de Lynne Lawner sobre “Los 16 placeres”.

Usted/tú: Al realizar el doblaje al castellano en las películas norteamericanas de los años cincuenta y sesenta los traductores-censores del régimen hacían que las parejas de novios se hablasen respetuosamente de “usted” hasta que se daban el primer, y siempre casto, beso. Sólo a partir de entonces comenzaban a tutearse. Cierto es que en el idioma inglés no existe una diferencia ortográfica entre “tú” y “usted” (“you” se pueda traducir indistintamente por ambas expresiones), y esto proporcionaba una curiosa coartada lingüistica a nuestros tutores espirituales de antaño.
Referencia: El libro del saber estar, Camilo López

12 comentarios para “Diccionario Exapamicronico”

  1. Evil Preacher Dice:

    Me ha encantado lo del «embalaje». La concepción de la actividad sexual como síntoma de salud y felicidad en el hombre y como de enfermedad en la mujer siempre me chocado y dejé constancia de ello en un post, en términos no muy diferentes a los de Gemma Hatchback, pero lo del «embalaje». es la monda, eso sí que no se me había ocurrido.

  2. masada Dice:

    solo imaginarme “tocar el tambor” me da escalofríos y lo mismo es hasta 35 veces
    parecido al sexo chino, series de cuatro penetraciones leves y una en profundidad, así hasta 10
    no hay cuerpo que lo resista jejejeje
    saludos

    • Arc Dice:

      @ Masada
      La propia comentarista de la postura, mujer de mundo, admite que nunca llegó a ejecutarla. Imagino miedo por ambos lados, ella por si se cae de la cesta y él por si le cae encima.

  3. Ginebra Dice:

    Bueno, bueno, lo del tambor ése me da que debe ser incomodísimo. ¿Metida en una cesta? ¿en una cesta???

    • Arc Dice:

      @ Ginebra
      Afortunadamente las mujeres de las fantasías erotico-festivas no son tan quejicas, si tienen que meterse en una cesta agujereada pues se meten. Si despues giran como peonzas pues aguantan sin marearse. ¡Qué poco espíritu de cortesana veneciana renacentista y equilibrista veo en este blog! ;-)

  4. Evil Preacher Dice:

    En una película escenifican una práctica muy similar, sustituyendo la cesta por una banda de seda que se trenzaba previamente y colgaban de una viga; al destrenzarse provocaba el giro. Parece más cómodo que el método de la cesta.
    En todo caso no creo que todas las parejas lo puedan hacer, como ocurre con muchas prácticas, depende de las condiciones anatómicas, en todo caso, recomendaría mucho lubrificante.

  5. masada Dice:

    joer con la foto que facilitas, cuando llega la cesta el varón está agotado de tanto esfuerzo con la soga jajajajajaja

    • Arc Dice:

      @ masada

      La solución, como sabrán todos los estudiantes de tecnología, es un polipasto.

      Con problemas de este tipo quizá se hiciera la asignatura más entretenida.

  6. Evil Preacher Dice:

    Bonita imagen.
    El polipasto, accesorio imprescindible en la habitación de todo seductor…. y de todo discapacitado motor: si el origen de la discapacidad es un accidente en una práctica sexual peligrosa, ya lo tiene en casa, miel sobre hojuelas.

    • Arc Dice:

      @ Evil Preacher

      Estoy leyendo un libro de Jürgen Thorwald “El siglo de la investigación criminal” que trata, como se puede descubrir por el título, de la historia de la criminología y ciencia forense. En uno de estos casos la pareja de asesinos mata al “protector” de la muchacha de la siguiente manera:

      Detras del cabezal de la cama había una cortina que ocultaba una habitación. La pareja colocó una anilla de hierro en una viga del techo y pasó una cuerda a través de ella. Uno de los extremos fue para la habitación de tras la cortina y en el otro colocaron un gancho y la dejaron en la cama.
      “La noche del 26 de julio, el estafador se hallaba escondido detrás de la cortina cuando la muchacha recibió a Gouffé, el cual temblaba materialmente de deseo. La joven, vestida sólo con un “deshabillé”, ceñido por un cordón, se tendió en la cama, al lado de Gouffé; luego se desabrochó el ceñidor y, en pleno delirio amoroso, lo puso en torno del cuello del amante”.
      Despues gancho al ceñidor y el compinche que tira de la cuerda desde el otro lado.

      Así que cuidado con los polipastos y las camas.

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