David Flatt, marinero de primera del “Peggy”

By fraxi

En otro caso de canibalismo entre supervivientes, en 1765, los marineros que iban en el Peggy, que había sufrido graves desperfectos, se acercaban a las etapas finales de la inanición en el tempestuoso Atlántico. Aunque todavía les quedaba una parte más que suficiente del cargamento de vino y coñac que transportaba el barco, hacía dieciocho días que se habían comido sus últimos alimentos. Envalentonados por el alcohol, el primer oficial informó al capitán de que él y el resto de la tripulación matarían a un esclavo negro y luego se lo comerían. El capitán se negó a tomar parte y, demasiado débil para oponerse a ellos, oyó desde su camarote el aterrador sonido de la ejecución y subsiguiente festín. Al cabo de unos días, la tripulación se presentó ante la puerta del capitán, buscando otro hombre para matarlo. “Yo… [les dije] que la muerte del pobre negro no les había servido de nada -escribió el capitán Harrison-, ya que estaban tan hambrientos y escuálidos como siempre… Su respuesta fue que tenían hambre y necesitaban comer algo.”

[...] varios días después de que la tripulación del inutilizado Peggy se comiera los restos del esclavo negro, echaron a suertes quién sería el siguiente en servir de alimento. Le tocó a David Flatt, marinero de primera y uno de los tripulantes más populares. “La impresión que causó el resultado fue grande -escribió el capitán Harrison-, y los preparativos de la ejecución, espantosos.” Flatt solicitó que le dieran un poco de tiempo porque quería prepararse para morir, y sus compañeros accedieron a aplazar la ejecución hasta las once de la mañana siguiente. El miedo a la sentencia de muerte resultó demasiado para Flatt. Al dar las doce de la noche, ya se había vuelto sordo y por la mañana, deliraba. Aunque parezca increible a las ocho avistaron un barco de salvamento. Más para David Flatt ya era demasiado tarde. Según Harrison, cuando volvieron a Inglaterra “el infeliz Flatt continuaba sin estar en sus cabales”.

Libro:
El resumen de los sucesos del Peggy procede de En el corazón del mar de Nathaniel Philbrick quien lo cita para documentar la “tradición” de sortear quien servirá de comida al resto de tripulantes. Una documentación más amplia de los sucesos, y base para el resumen de Philbrick, se puede encontrar en Desperate Journeys, Abandoned Souls de Edward E. Leslie.

8 comentarios para “David Flatt, marinero de primera del “Peggy””

  1. Ginebra Dice:

    Y encima seguro que pensaban comérselo hervido con salsa de menta.

  2. bonito pero no Dice:

    No podían pescar, o cazar algún ave?
    No sé, pero entre toda la tripulación no pudieron juntar unas pocas neuronas para salir de la situación?
    Imagino que me faltará algún dato para juzgar la situación en la que se encontraban.

  3. Evil Preacher Dice:

    Estos movimientos pendulares de los banquetes romanos al canibalismo, pasando por el hambre de los náufragos son maravillosos.

    • Arc Dice:

      No hay que olvidar que los banquetes romanos son un buen recurso de “masturbación estomacal” a la que recurren con frecuencia las personas hambrientas. En los estudios sobre la inanición que se realizaron en la II Guerra Mundial, que tenía como objetivo conocer la mejor forma de recuperar a los prisioneros de los campos de concentración, los médicos observaron que a medida que decaía el deseo sexual los pacientes dedicaban más tiempo a comentar sus platos favoritos o leer libros de cocina. Creo recordar que los hombres de Shackelton que quedaron en isla Elefante escuchaban todas las noches como uno de ellos les leía una receta de un libro de cocina.

      Por cierto los voluntarios de los experimentos de inanición eran objetores de conciencia en su mayoría miembros de la Sociedad de Amigos, compartían fe con la gran parte de los marineros del “Essex”.

  4. Masada Dice:

    ¡¡salsa de menta!!
    curioso
    mas

  5. Arc Dice:

    @ Gin
    No dice si tenían menta. Tenían vino y coñac… ¿se puede hacer una buena salsa con ellos?.

    @ Bonito pero no
    No soy experto en biología marina pero el acceso a peces y aves depende de la zona del océano en que uno se halle. Los naúfragos del “Essex” tuvieron que escuchar muchas veces el “¿no podíais pescar?” y ellos afirmaron que lo intentaron aunque sin ningún resultado. Lo mejor que obtuvieron fueron los percebes adheridos al fondo de las barcas. Nathaniel Philbrick explica que estaban en un región del océano desolada, va su explicación:

    [...] los veinte pescadores de cachalotes fueron extraordinariamente incapaces de atrapar los peces de los que normalmente dependen los naúfragos para sobrevivir. Parte del problema era que la búsqueda de la zona de vientos variables les había llevado a una región del Pacífico que era notoriamente esteril.

    Para que la vida sea posible en él, un océano debe contener las sustancias nutritivas necesarias para la producción de fitoplancton, los organismos que constituyen la base de la cadena alimentaria del océano. Estas sustancias nutritivas proceden de dos lugares: la tierra, por medio de los ríos y arroyos, y la materia orgánica que hay en el fondo del océano. La región en la que se había aventurado a entrar la tripulación del “Essex” se hallaba tan alejada de América del Sur que la única fuente de sustancias nutritivas era el fondo del mar.

    El agua fría es más densa que el agua caliente, y cuando las aguas de la superficie del océano se enfrían en los meses de invierno, el agua caliente que hay debajo ocupa su lugar, lo cual crea una mezcla que hace que las aguas ricas en sustancias nutritivas del fondo suban a la superficie. En la región subtropical, sin embargo, la temperatura es más bien constante todo el año. Debido a ello, el océano se divide de forma permanente en una capa superior cálida y una capa inferior fría, lo cual impide que las sustancias nutritivas del fondo suban a la superficie.

    Durante los decenios siguientes, los navegantes se dieron cuenta de que en las aguas de esta parte del Pacífico casi no había peces ni aves. A mediados del siglo XIX, Matthew Fontaine Maury recopiló una serie definitiva de cartas de vientos y corrientes basándose en gran parte en la información que proporcionaban los pescadores de ballenas. En su carta del Pacífico hay una vasta zona de forma ovalada que se extiende desde la parte inferior de la pesquería de Alta Mar hasta la punta meriodional de Chile y se llama la “Región Desolada”. Maury indica que aquí “los navegantes constatan la escasez de señales de vida en el mar o en el aire”. Las tres balleneras del “Essex” se encontraban ahora en el corazón de la Región Desolada.

    Saludos

  6. Evil Preacher Dice:

    Si disponían de una fuente de calor y de algunas especias, con la sangre de la víctima, el vino y un par de cucharaditas de cognac podrían haber hecho la carne en una especie de “civet” que tiene una salsa efectivamente estupenda (lástima no tener pan para mojar).

  7. bonito pero no Dice:

    Ya decía yo que me faltaba algún dato, gracias por la explicación.

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