Apuntes encontrados en una bañera

By fraxi

Como casi siempre para recurrir a los orígenes de la bañera hay que recurrir a Grecia y Roma. Los griegos disponían de unos barreños circulares para el baño comunal pero se atribuye a los de Sibaris, los sibaritas, la creación de la bañera individual. Recordamos a Roma por la termas pero merece la pena mencionar algunas de sus innovaciones como las bañeras colgadas que permitían columpiarse mientras te dabas un baño, una sensación muy agradable, dicen. Innovaron también en la creación de líquidos para llenar el recipiente desde la poppeana pinguia (pasta untuosa compuesta de centeno hervido con aceite) que se eliminaba con un baño de leche hasta los baños de ajenjo de Heliogábalo.
Grabado que representa un establecimiento de baños en la Baja Edad Media
Pese a la leyenda en la Edad Media existían casas de baños, algunas mixtas lo que originaba las consiguientes protestas del clero. Había también baños en familia en los que, si se daba la ocasión, participaba también algún invitado. Los trovadores podían cantar sus composiciones mientras las damas les escuchaban desde la bañera. Hay historias, poco higiénicas, que hablan de enamorados que se bebían el agua del baño de la señorita de sus amores. Con el Renacimiento la cosa cambió y se prefirió recurrir a ungüentos y a disimular el hedor a espalda de cordero, había mujeres que paseaban todo el día con pequeñas esponjas perfumadas bajo las axilas. Decía la reina Margot:

Mirad estas manos tan hermosas; a pesar de que no las he lavado desde hace ocho días, apuesto a que las vuestras no se pueden comparar con ellas.

Bañera para pediluvios de hierbas del siglo XVI
En el siglo XVI desaparecen la mayoría de casas de baños y la bañera pasa a ser un accesorio de prostíbulo. La “gente de bien” sólo se baña por razones medicinales. Un siglo después el baño sigue reservado a cortesanas, excéntricas y enfermos. Un calvinista escribió un Tratado de higiene que afirmaba:

Yo, que jamás he tomado un baño, no por ello me encuentro mal, gracias a Dios.

El doctor Jean de Renou mantenía:

Nunca hay que lavarse la cabeza, rara vez los pies y a menudo las manos.

Theophraste Renaudot lo dejaba más claro:

Aparte del uso de la medicina, el baño no sólo es superfluo, sino también muy perjudicial para los hombres, y mata el fruto en el vientre de las madres.

Cuando el baño era medicinal el hecho se convertía en todo un acontecimiento y con frecuencia Bañera de lujo del siglo XVIItras él se recomendaba quedarse todo el día en cama o completar el tratamiento con un buen sangrado que “purgara” la sangre.

En el siglo XVIII se empiezan a documentar salas de baño portátiles que se vendían o se podían alquilar. Se innovó en el diseño y tenemos noticia de un tal Leclerc que inventó una bañera que daba al agua un movimiento continuo haciendo creer al bañista que se encontraba en un rio. También hay noticia de una ultra-bañera en la que el bañista se insertaba antes de verter en ella el líquido, tan comprimido estaba el sujeto que bastaban dos cubos de agua para llenarla. Tambien hay bañeras con forma de zueco, hay canapés-bañeras… En ocasiones la bañera se coloca en cualquier lugar de la casa donde haya sitio y con un biombo se separa del resto de la habitación.

Se recupera el hedonismo romano e incluso la receta de Popea vuelve a ponerse de moda, el duque de Richelieu atribuía el hecho La bañera en el siglo XIXde conservar la juventud de su piel y su vigor a los baños lacteos. Cuando fue gobernador de Burdeos nadie quería beber leche porque corría el rumor de que los criados revendían el contenido del baño una vez utilizado (Recuérdese un caso similar, pero posterior, en España).

Los baños de vino fueron relativamente frecuentes y se mencionan chapuzones en vino del Rhin, en vino de Alicante aromatizado o en mosto. Pero también era posible bañarse en gelatina, almidón, cola de Flandes, orujo de aceituna, tripas frescas, sangre de animales, fresas y frambuesas machacadas (preconizado por Madame Tallien, la Tere de Carabanchel) y estiércol humeante.

Los problemas logísticos que le ocasionaban a las pensiones donde no estaban preparados para estas “cosas de ciudad” fueron resueltos con imaginación. ¿Qué no había leche de burra? pues en leche de mujer. Así solucionó el problema del baño de leche terapeútico la marquesa de Rochechouart. ¿Qué no había ducha?Marchand de bains Pues se hacía un agujero en la habitación de arriba y se vierte la leche desde el piso posterior. Solución, obvia, de Paulina Bonaparte a la ausencia de infraestructuras.

En 1819 llega a Francia la costumbre alemana de enviar un baño a casa. La tarea empezaba a primeras horas de la mañana cuando unos mozos llegaban al domicilio con una carreta que traía una gran bañera de cobre y un barril de cobre calorífugo que contenía el agua caliente. Después de instalar la bañera en el piso subían a cubos el agua por las escaleras. Tras llenar la bañera la ocupaban por orden la madre, el padre y finalmente los niños hasta que el agua se entibiara o llegaran los mozos a recoger el baño.

Con el tiempo los grifos permitieron tener agua en casa y los calentadores evitaban que uno se congelara en la bañera. Algunos tardaron más en encontrarle la gracia a esto del baño. Pese a que no ha sido un objeto fundamental en la historia ha tenido sus momentos de protagonismo: el asesinato de Agamenón, el descubrimiento del Principio de Arquímedes, los libros que ardieron y calentaron los baños públicos de la ciudad de Alejandría, el asesinato de Marat, la inspiración de Wagner para “Parsifal”, los escritos de Edmond Rostand, los asesinatos de Smith, la fiesta de Carroll…
Bañera de tela portatil
El 22 de febrero de 1926 en el Earl Carroll Theatre de Nueva York, después de una representación de “Vanities”, se celebró una gran fiesta en el escenario. Esta culminó con una modelo desnuda dentro de una gran bañera llena de champán donde los invitados podían llenar sus copas. Llegaron noticas de la fiesta a la prensa y más tarde un jurado federal comenzó una investigación, no hay que olvidar que son los días de la Ley Seca. Se condenó por perjurio al productor Earl Carroll que negó que la bañera tuviera alcohol, pagó una multa de dos mil dólares y fue condenado a año y medio de prisión. Cuando era trasladado a la penitenciaria sufrió un ataque de nervios y los otros presos recibieron la orden de no mencionar jamás la palabra bañera en su presencia.

Una modelo desnuda metida en una bañera de champán… imaginaba algo con más clase para el post número 1500.

Referencias:
El repaso a la historia del objeto procede de la Pequeña historia del baño en bañera de Andre Castelot, un artículo de la revista Historia y Vida. Algunos de los sucesos acontecidos en la bañera proceden de El libro de las listas (vol. 2) de David Wallechinsky, Irving Wallace y Amy Wallace.

Imágenes:
(1) Grabado que representa un establecimiento de baños en la Baja Edad Media
(2) Bañera para pediluvios de hierbas del siglo XVI
(3) Bañera de lujo del siglo XVII
(4) La bañera en el siglo XIX
(5) Marchand de bains frances que repartía agua caliente (siglo XIX)
(6) Bañera de tela impermeabilizada, sujeta a un soporte de madera que permitía tomar un baño en la habitación de un hotel. Invento norteamericano.

4 comentarios para “Apuntes encontrados en una bañera”

  1. amor y libertad Dice:

    hay un refrán que dice “no hay nada que un buen baño caliente no cure”, y es verdad

  2. Ginebra Dice:

    La última vez que fui a Paris había unos anuncios que proclamaban las virtudes de una colonia de un olor tan efectivo y persistente que “le ahorrará el molesto baño semanal”. Toma castaña.

  3. Arc Dice:

    @ Amor y libertad
    Mal refrán para todos aquellos que sólo tenemos ducha en casa.
    Saludos

    @Gin
    La abuela de una amiga cuando comprobaba la frecuencia de duchas de sus nietas solía recriminárselo con el siguiente comentario: “Mucho os lavais, pareceis francesas”. En su mundo nada decente se podía esperar de una francesa. Parece que para ser francesa basta con un baño semanal (¿los sábados?).

  4. Jelens Dice:

    No hay nada mejor que un baño, a temperatura adecuada, que haga sentirte fresco, limpio y como no, con un olor a jabón que es bastante agradable.
    La gente, tanto antes como ahora, era un tanto guarrilla jijijiji.

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