Los irreductibles defensores de la Teoría del Polvo Amarillo Chino

By fraxi

En 1889 se discutían múltiples teorías sobre el origen de la gripe. Para algunos doctores era debida a las “condiciones mórbidas de la atmósfera”, para otros se producía debido a un exceso de ozono en la atmósfera y algunos explicaban que la gripe era una forma de alergia provocada por el polen de una especie de planta desconocida que florecía cada diez años. Una de las explicaciones médicas más populares era la Teoría del Polvo Amarillo Chino.

Había muchos defensores de la Teoría del Polvo Amarillo Chino. Señalaban que el río Amarillo se había desbordado aquel año y al volver a su cauce había dejado toneladas de barro amarillento y brillante a ambos lados del rio y en todo su recorrido. El cálido sol de China había secado el barro, convirtiéndolo en polvo, y los vientos predominantes habían llevado el polvo a todas partes del mundo provocando la gripe. Los defensores de esta teoría no se inmutaron cuando algunos científicos manifestaron irritados que el rio Amarillo no se había desbordado aquel año. Permanecieron también impertérritos cuando se dijo que los vientos de China no eran adecuados para distribuir el polvo por todo el mundo. Siguieron fieles a la Teoría del Polvo Amarillo Chino aun después de demostrarse que el lecho del río Amarillo era arenoso y no habría podido convertirse en polvo aunque se hubiese desbordado.

Libro:
Hombres contra gérmenes, A. L. Baron

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