Arthur Paul Pedrick, el vengador del gato de Schrödinger

Arthur Paul Pedrick, famoso inventor británico que presentó a las oficina de patentes de su país unas 162 creaciones ninguna de las cuales llegó a ser comercializada quizás debido a la ausencia de sentido práctico, quizá porque en otros casos la aplicación de sus ideas llevaba implícita la destrucción de ciudades por bombas nucleares o quizá por sentido común. Aunque la oficina de patentes del Reino Unido tiene limitaciones de registro para artefactos improbables, Pedrick, que había trabajado en la oficina, sabía como saltarlas.

Sólo después de su retiro comenzó Pedrick a dar trabajo a sus antiguos compañeros. En su tarea le ayudaba su gato Ginger y la materia de estudio se revelaba con el cambiante nombre de su laboratorio: “Laboratorio de Investigación de Física Básica de Un Solo Hombre del 77 de Hillfield Road, Selsey, Sussex”, “Laboratorio de Investigación Fotoeléctrico de Un Solo Hombre”… si analizamos algunas de sus patentes más representativas parecía que había dos cosas que preocupaban a este inventor: la guerra fria y el golf. Entre sus inventos destacan:

- Un aparato para poder conducir el coche desde el asiento de atrás.

- Un sistema para transferir agua de la Antártida a los desiertos Australiano a través de tuberias, si en algún área y por algún motivo el sistema no fuera practicable puede recibir una pequeña ayuda comprimiendo las bolas de hielo y disparándolas a través de las cañerías.

- Movimiento de un auto sin usar gasolina ni gasóleo. Consiste en conseguir que un caballo empuje el coche por detrás, en vez de llevarlo en el tiro de adelante. Para que el coche se mueva abriríamos el maletero donde heno o cualquier otra pitanza al gusto de caballo motive a éste a ir hacia él impulsando de esta manera el vehículo (sistema clásico palo y zanahoria). Para encender el vehículo una corriente eléctrica motivaría al equino, para acelerar alejaríamos la comida del animal y para frenar un sistema de correas detendría al caballo tirando del collarín.

- Una plataforma que colocada entre el techo del remolque y el auto permite llevar pasajeros o tomar baños de sol.

- Un tren que funciona por succión. Situado en un túnel ligeramente más ancho y con un regulador que sella el metro contra el techo, se extraería aire de una de zonas selladas y el tren se desplazaría hacía ella. El efecto se puede mejorar colocando imanes de signo opuesto en las paredes del túnel y en el metro.

- Método para detener la guerra fria. La ONU coloca tres bombas nucleares en satélites geoestacionarios, estos estarán programados de manera que si se detecta que una de las superpotencias ha lanzado uno de sus artefactos los satélites disparan las bombas contra las ciudades de Washington, Moscú y Pekin. Destrucción mutua asegurada.

- Método para apagar fuegos en rascacielos. Una vez que se detecte el comienzo unas cortinas ignífugas cubrirán el edificio por completo sofocando el fuego por falta de oxígeno. Los habitantes del rascacielos deberán acudir todos a determinadas habitaciones que tendrán ventanas en el cortinaje que les permitirá respirar.

Vale, las leyes de la física le traían un poco al pairo a Arthur Paul Pedrick pero hay quien ve un mensaje en todas estas patentes. Estos inventos engañan a un sistema ideado para evitar aparatos absurdos, sólo alguien que conocía cuál eran las debilidades de la oficina de patentes podía colarse por los resquicios y mostrar lo incompletos que estaban los protocolos que pretendían librar a Inglaterra de la insanía y locura inventiva. Tal vez el motivo de los inventos de Pedrick era poner en evidencia los fallos del sistema de patentes británico, tal vez hacernos pensar en la idea de poner a un gato controlando bombas nucleares (¡basta ya de matar gatitos en nombre de Schrödinger!) o tal vez simplemente divertirse y ocupar la cabeza tras la jubilación.

Libro:
El libro de los fracasos heroicos, Stephen Pile

Enlaces:
- Patently Absurd! tiene un rincón dedicado a Pedrick y a sus patentes
- Wikipedia: Arthur Paul Pedrick

Leave a Reply