El cráneo de Versalles

By fraxi

El Tratado de Versalles, que firmaron la derrotada Alemania y las potencias aliadas, se concluyó en junio de 1919 para marcar el término de la primera guerra mundial. Según el tratado, Alemania debía entregar Alsacia-Lorena, y todas sus colonias, permitir la ocupación militar de los territorios a lo largo del río Rhin, satisfacer reparaciones de guerra a sus adversarios y, además, entregar un cráneo humano. La parte VIII, sección II, artículo 246 del documento llevaba “la claúsula más extraña jamás inserta en un acuerdo internacional”:

Artículo 246
Dentro de los seis meses siguientes a la entrada en vigor del presente Tratado, Alemania deberá restituir a S. M. el rey de Hedjaz, el Corán original que perteneció al califa Osmán, y se llevaron de Medina las autoridades turcas para ofrecérselo, segun se dice, al ex-emperador Guillermo II.
El cráneo del sultán Makuaua que, sacado del protectorado alemán del Ãfrica oriental, ha sido transportado a Alemania, deberá ésta remitirlo en el mismo plazo al Gobierno de S. M. Británica.
La entrega de dichos objetos se verificará en los lugares y condiciones que señalen los Gobiernos a los cuales habrán de hacerse las devoluciones.

¿Y quién era Mkwawa, o Makuaua, y por qué tenían los alemanes su cráneo? Mkwavinyika Munyigumba Mwamuyinga (1855-1898), conocido como Jefe Mkwawa (“el conquistador de muchas tierras”), era un lider tribal Hehe en la Africa Oriental Alemana (la actual Tanzania). Mkwawa se opuso al dominio colonial germano por medio de las armas. Sus tropas fueron sitiadas en 1898 y Mkwawa antes de ser capturado se suicidó (otras versiones dicen que fue capturado y fusilado). Los soldados alemanes le cortaron la cabeza y la enviaron a Berlín, de donde pasó, probablemente, al museo de Bremen.

En 1918 el administrador inglés del Africa Oriental Alemana sugirió que recuperar y devolver el cráneo de Mkwawa ayudaría a conseguir un mayor cooperación de la población nativa, quien estaba convencida de los poderes del cráneo de su fallecido líder. Esa es la razón de su mención en el Tratado de Versalles.

La entrega se fue postergando y llegó la II Guerra Mundial y fueron otras las causas de preocupación de los funcionarios del ingleses. Hasta 1953 no se puso a la tarea el Gobernador de Tanganika, Sir Edward Twining. Con las medidas craneales de los parientes vivos de Mkwawa se dedicó a analizar las 2000 cabezas de la colección de Bremen, de las cuales 84 tenían su origen en la antigua colonia germana. Se decidió por una que tenía notables similitudes con sus medidas de preferencia, terminó de decidirlo el hecho de que además tuviera un agujero de bala.

El cráneo retornó a Africa el 9 de Julio de 1954, actualmente se puede visitar en el museo dedicado a Mkwana en Kalenga (Tanzania).

¿De dónde sale esto?: La primera mención del cráneo del Jefe Mkwawa me la dió el enciclopédico Libro de las listas (vol. 3) de David Wallechinsky, Irving Wallace y Amy Wallace. La entrada de la wikipedia en inglés dedicada al líder africano cubrió los huecos de las vicisitudes históricas del cráneo posteriores al Tratado de Versalles. La cita en español del Tratado de Versalles procede de aquí, y no habría sido posible encontrarlo tan rápido sin la ayuda de este post del Foro de la II Guerra Mundial. Creo que una lectura más atenta revelaría muchos más detalles curiosos pero la farragosidad de ciertas secciones del documento desmotiva bastante.

3 comentarios para “El cráneo de Versalles”

  1. Ginebra Dice:

    Anda! Pero si podían haberles mandado cualquier cráneo. Además de que no iban a ponerse a medirlo es que seguro que nadie pensaba que se pudieran tener guardados más de uno. Al menos yo no pensaba que en ningún sitio hubieran hecho eso.

  2. Arc Dice:

    Los alemanes tenían un montón de cráneos porque algunos “científicos” creían que tomando medidas de la cabeza se podía determinar lo evolucionado que estaba el individuo. Por ejemplo en las expediciones nazis al Tibet como no podían cortarles la cabeza, la gente tiende a morirse si lo haces, empleaban moldes que enviaban a Berlín para determinar el índice de proximidad al modelo ario de las culturas con las que se encontraban. Lo cuenta Christopher Hale en “La cruzada de Himmler (la historia de la expedición nazi al Tibet en 1938)”

    Respecto a tus dudas, estoy de acuerdo. Entre tantos cráneos malo sería no encontrar alguno que se ajustase a los requerimientos y cumplir así con el trámite.

  3. Tria Dice:

    Deciros que me agrada mucho leeros en vuestros repectivos comentarios y respuestas. :))

    me sabe a poquísimo, por lo que os rogaría, a gin que ampliara un poco más sus comentarios porque se hacen un poco cortos y porque así también daría pie a arc a que nos contara alguna cosilla más, de tantas como sabe, de esa manera nosotros también alimentamos la neurona, es decir, nuestra cultura.

    espero no molestaros con mi comentario y que lo aprecieis en lo que vale, una forma de deciros que me encanta leeros

    afectos

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