El ladrón de Esquilo
Ptolomeo I había acompañado a Alejandro Magno en sus campañas, a la muerte del conquistador se hizo con el gobierno de Egipto y comenzó la edificación de la Biblioteca de Alejandría. Ptolomeo II, su hijo, engrandecio la Biblioteca, llamó a 70 eruditos para que tradujeran las escrituras hebreas al griego y propició un tratado con los romanos y una alianza dinástica con su enemigo Antíoco II de Siria, dándole a su hija Berenice en matrimonio. Iba a tener difícil Ptolomeo III superar, o igualar, al padre y al abuelo.
Tras la muerte de su padre de Ptolomeo II Antíoco II se divorció y envenenó a Berenice [Corrección: me indica un lector anónimo que quien en realidad mató a Berenice, después de matar a Antíoco II, fue Laodicea la primera esposa del monarca. Fuentes: Wikipedia y Bibliografía Universal Compendiada], su hermano y ahora faraón Ptolomeo III comenzó una guerra que expandiría las fronteras de Egipto hasta Mesopotamia y por el sur hasta Etiopia. Objetivos militares cumplidos.
En lo que respecta a sus conquistas culturales puso en marcha la catalogación de los 200.000 rollos de papiro de la biblioteca y en esta tarea sus archiveros descubrieron una grave carencia: ninguno de sus antecesores había conseguido un texto completo del más reverenciado poeta dramático ateniense. La “Jaula de las Musas” no poseía ningún Esquilo.
Para conseguir las obras completas de Esquilo había que tratar con los atenienses, éstos sólo tenían una copia y era difícil que la prestaran. No es que estuvieran muy dispuestos a negarle nada al conquistador de Siria pero parecían reticentes a cederlo así que Ptolomeo se vio obligado a dejar de fianza quince talentos de plata a devolver cuando los escribas egipcios hicieran la copia y los rollos regresaran intactos.
Cuando la Biblioteca de Alejandría se hizo con la única copia de las obras completas de Esquilo pensaron que bien valía la plata dejada en depósito. Se prohibió la duplicación del texto, quien quisiera conocer las obras de Esquilo tenía que ir a Alejandría. Pasaron “ptolomeos” y murió el imperio pero seguía vigente la prohibición y llegaban a la ciudad
estudiosos de todas las partes del mundo conocido y de todos los medios intelectuales: Plotino el Neoplatónico, Clemente de Alejandría, Diodoro de Sicilia, Nepotiano de África, incluso Aelio, que odiaba los viajes. Unos acudían para maravillarse ante la majestad poética; otros, para ver hasta qué punto, en un verso de “Prometeo encadenado”, “Nada me hará revelar el nombre del dios venidero que es mayor que Zeus”, Esquilo había tenido una visión anticipada del cristianismo. Ninguno de ellos puso en tela de juicio la secular petulancia que mantenía el manuscrito en aquel lugar.
Después, en algún momento de la historia, hay quien lo situa en el incendio del 22 de diciembre de 640 d. C., las obras completas de Esquilo desaparecieron para siempre. Durante su vida Esquilo escribió más de ochenta piezas teatrales. Sólo siete han sobrevivido aunque se conservan fragmentos de otras. Considerado un maestro de la satira no tenemos ninguna obra completa que lo demuestre, sólo frases sueltas. Lo único que nos ha dejado como ejemplo de comedia (versión slapstick) es su muerte: desde lo alto un aguila confundió su calva con una roca perfecta para cascar la tortuga que había atrapado.
Libro:
La biblioteca de los libros perdidos, Stuart Kelly
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Quizá por eso los hay que se peinan cruzándose los pelos por la coronilla.
Hola, antes de nada enhorabuena por tu blog, al que estoy suscrito.
En el artículo pone que “Antíoco II se divorció y envenenó a Berenice”, pero según la wikipedia (http://es.wikipedia.org/wiki/Ptolomeo_III) quien mató a Berenice (no sé si envenenándola) y a su hijo tras haber envenenado a Antíoco II, fue Laodice, su primera esposa, que había sido repudiada y que con estos crímenes consiguió facilitar el acceso al trono a su hijo Seleuco II Calinico.
Un saludo
Corregido.
Gracias
Gracias a tí.
Un saludo.