Mitologia hebrea: vino y maldiciones
Por qué el vino provoca esos efectos en los seres humanos seguida de la razón de por qué aquellas personas de piel más oscura están destinadas a la esclavitud según los entretenidos relatos de la mitología hebrea.
Samael, el ángel caído, se había acercado a Noé esa mañana y le había preguntado: “¿Qué estás haciendo?”. Noé respondió: “Estoy plantando vides”. “¿Y qué es eso?” “El fruto, se coma fresco o seco, es dulce, y produce vino para alegrar el corazón del hombre”. Samael exclamó: “Vamos, compartamos esta viña; pero no invadas mi mitad para que yo no te haga daño”.
Cuando Noé accedió, Samael mató un cordero y lo enterró debajo de una vid; luego hizo lo mismo con un león, un cerdo y un mono, de modo que sus vides bebieron la sangre de los cuatro animales. Por ello, aunque un hombre sea menos valiente que un cordero antes de probar el vino, después de beber un poco se jactará de ser tan fuerte como un león; si bebe en exceso será como un cerdo y ensuciará sus ropas, y si sigue bebiendo será como un mono, se tambaleará tontamente, perderá el juicio y blasfemará contra Dios. Y eso fue lo que le sucedió a Noé.
Algunos dicen que cuando estaba completamente embriagado se desnudó, y en ese momento Canaán, el hijo menor de Cam, entró en la tienda, rodeó maliciosamente los genitales de su abuelo con una cuerda gruesa, la apretó y castró a Noé. Después entró Cam. Al ver lo que había ocurrido avisó a Sem y Jafet, sonriendo como si se tratara de una diversión para holgazanes en la plaza del mercado; pero se ganó sus maldiciones.
Otros dicen que fue el propio Cam quien emasculó a Noé, que al despertar de su embriaguez y darse cuenta de lo que había hecho exclamó: “¡Ahora no podré engendrar mi cuarto hijo a cuyos descendientes habría ordenado que os sirvieran a ti y a tus hermanos! Por tanto tendrá que ser Canaán esclavo suyo. Y como me has incapacitado para hacer cosas sucias en la oscuridad de la noche, los hijos de Canaán nacerán feos y negros. Además, como volviste la cabeza para ver mi desnudez, el cabello de tus nietos será crespo y tendrán los ojos rojos; como tus labios se burlaron de mi desgracia, los suyos se hincharán, y como desatendiste mi desnudez, ellos andarán desnudos y sus miembros viriles se alargarán de manera vergonzosa”. A los hombres de esa raza se les llama negros; su antepasado Canaán les ordenó que se aficionaran al robo y a la fornicación, se unieran en el odio a sus amos y jamás dijeran la verdad.
Quitando la esclavitud, como maldición deja mucho que desear sobre todo si la comparamos con la de Caín:
Dios infligió a Cain siete castigos peores que la propia muerte, a saber: un cuerno vergonzoso que crecía de su frente, el grito de “¡Fraticida!” que resonaba por valles y montañas, una perlesía que le hacía agitarse como una hoja de álamo, un hambre voraz que nunca se saciaba, la decepción en todos sus deseos, una perpetua falta de sueño y la orden de que ningún hombre debía ofrecerle amistad ni matarle.
Libro:
Los mitos hebreos, Robert Graves y Raphael Patai
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Este post me ha hecho recordar a aquella vieja leyendo ebria, de Les Luthiers.
Aparte de la guasa, enhorabuena por el blog. Hace unos meses que me convertí en lector habitual tuyo.
Ley del título de post: los mejores títulos se le ocurren a otros o a mi cuando el post lleva unos días publicado.
Gracias y espero que siga mereciendo la pena pasarse por aquí.
Un saludo,
Arc