Los escritos perdidos de los C閟ares

By fraxi

Si juzgamos la capacidad literaria de Julio C茅sar por la prosa de su “Guerra de las Galias” 茅ste sale muy favorecido. Sin embargo no han llegado a nosotros sus obras teatrales de juventud, un “Edipo”, “Selecci贸n de dichos” y “En loor de H茅rcules” cuya difusi贸n fue impedida por su sucesor Octavio Augusto. Tampoco sabemos que tal era como poeta ya que la cr贸nica en verso de su viaje de Roma a Espa帽a titulada “El viaje” ha desaparecido al igual que su “Ensayo sobre la analog铆a” que compuso mientras cruzaba los Alpes.

Augusto lo tuvo crudo para escribir algo, por all铆 andaba Virgilio, que le dedico la “Eneida”, Horacio y Ovidio. La biblioteca de los libros perdidosDe manera que cuando intent贸 la tragedia con la obra “Ayax” su tarea le result贸 tan frustrante que prefiri贸 dedicar sus esfuerzos a un breve poema poemita sobre Sicilia y a su “Autobiografia”, no tan breve, en 13 vol煤menes. Aunque dispares en tama帽o ambas obras tuvieron el mismo destino: perdidas. Podr铆amos consolarnos al menos con su “Exhortaci贸n al estudio de la filosof铆a” si no fuera porque la obra tambi茅n est谩 perdida.

Tiberio C茅sar termin贸 la “R茅plica al elogio de Bruto por Cat贸n” que hab铆a empezado Augusto y escribi贸 su propia “Eleg铆a a la muerte de Julio C茅sar”. Seg煤n Suetonio su estilo y su gusto literario dejaban mucho que desear. Prefer铆a las obras de Eufori贸n, Riano y Partenio, ninguna de las cuales ha sobrevivido. Con el tiempo abandon贸 la composici贸n y prefiri贸 patrocinar aduladores como Aselio Sabino que recibi贸 2000 monedas de oro por un di谩logo en que una seta, una ostra, un higo y un tordo discuten acerca de qui茅n es m谩s sabroso.

Cal铆gula no fue ning煤n hombre de letras aunque ejerci贸 de cr铆tico literario. Destaca entre sus an谩lisis la opini贸n de la sobreestimaci贸n de Virgilio y la cr铆tica destructiva por medio del fuego que ejerci贸 contra la obra y el autor de unas comedias que no eran de su gusto. Las 煤nicas obras literarias conocidas son “La daga” y “La espada” donde detallaba su programa de conspiraciones y futuras v铆ctimas. Estos manuales de exterminio los encontr贸 su tio Claudio al subir al trono y los destruy贸.

Claudio fue m谩s fecundo: una autobiograf铆a (que adolec铆a de falta de estilo seg煤n Suetonio), veinte vol煤menes de la historia de los etruscos, ocho vol煤menes para la historia de Cartago y cuarenta y tres para la historia de Roma. Esta producci贸n tan voluminosa origin贸 que la biblioteca de Alejandr铆a construyera una nueva ala, denominada claudiana, para honrar sus escritos de historia. Adem谩s de su dedicaci贸n a la historia decidi贸 reformar el alfabeto latino introduciendo tres caracteres nuevos (letras claudianas) para representar la psi griega, para una vocal entre la u y la i y para la v conson谩ntica. Los monumentos de Estado adaptaron las nuevas letras que fueron inmediatamente eliminadas tras el fallecimiento del emperador.

Y llegamos a Ner贸n de quien no podemos decir mucho ni compartir su lamento en el momento de su muerte (”隆Qu茅 gran artista muere conmigo!”) porque no nos queda nada de su obra literaria aunque existen noticias de “El hombre de un solo ojo”, un ataque a Claudio Poli贸n. Pero parec铆a m谩s f谩cil obligar a otros que escribieran por 茅l como hizo para burlarse de la divinizaci贸n de Claudio encargando a S茅neca la composici贸n de “La calabacificaci贸n del divino Claudio”.

Libro:
La biblioteca de los libros perdidos, Stuart Kelly

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