De suripantas ambladoras y gomosos vivacartagenas

By fraxi

Ambladora: Ramera; mujer que mueve lúbricamente el cuerpo para llamar la atención de los hombres; mujer que contonea su cuerpo, haciendo al andar movimientos afectados con los hombros y las caderas. El verbo y sentido del que deriva el término lo ilustran en cierta “Canción a una mujer que traía grandes caderas”, Antón de Montoro, (mediados del siglo XV):

    Gentil dama singular,
    (…) mesuráos en vuestro amblar,
    que por mucho madrugar
    no amanece más aína.
    Las nalgas baxas, terreras,
    mecedlas por lindo modo,
    poco a poco, y no del todo
    el traer de las caderas;
    y al tiempo del desgranar
    que el hombre se desatina,
    mesuráos en vuestro amblar
    que por mucho madrugar…

El verbo en cuestión pasó a denotar el meneo peculiar que toma el cuerpo al hacer el amor, tornándose por ello en voz obscena, apartada de uso decente, y ambladora se convirtió en sinónimo de “jodedora”, puta, mujer cualquiera.

Un apunte sobre Antón de Montoro: Hasta que me encontré con este poema su autor era para mi un completo desconocido. Al buscar información, aún no tiene entrada en la wikipedia, di con este ensayo de Marithelma Costa: La contienda poética entre Juan de Valladolid, el Comendador Román y Antón de Montoro [pdf]. Juan de Valladolid o Juan Poeta, un recitador, bufón en las cortes italianas, espantador de nubes y granizos; el Comendador Román, al servicio de del Duque de Alba y los Reyes Católicos, para estos escribió poesía religiosa bajo encargo y fue su guardia personal; Antón de Montoro o el Ropero, judio converso y sastre, de ahí el mote, dedicó los últimos poemas que se le conocen a criticar la persecución de los conversos en los motines antijudios de 1473 y 1474 en Córdoba y Carmona. Los tres dándose caña poética o rimera, no me meto en eso, salen a la palestra los orígenes, se recuerda a la familia y se desea muerte. Por ejemplo El Ropero dice de Juan Poeta que su madre es “criada de un mesonero” y “a las puertas del establo, nunca da paja sin coño”. El Comendador mezcla en rima el origen y oficio del Ropero, tal vez porque éste afirmaba que su madre era más mora que cristiana:

    Yo querría sin debate,
    Antón, salvaros la rixa
    en este trote,
    y pues sois buen alfayate,
    que fagáis a vuestra pixa
    un capirote.

Gomoso: Pisaverde, petimetre, currutaco; lechuguino excesivamente baboso con las mujeres. Deriva de “goma”, en su acepción de “laca, maque”, de donde también se dijo “maqueado”, por el peinado tratado con esa substancia que se empezó a utilizar en España durante la segunda mitad del siglo XIX, y del que abusaron los elegantes del momento. Su equivalente actual es el tipo engominado que se embadurna la cabeza con fijador. En la zarzuela del maestro Francisco Alonso, “Las Leandras”, se utiliza así el término, que no debía de tener por entonces demasiada vida:

    Y el gomoso que la ve
    va y le dice: Venga usté
    a ponerme en la solapa
    lo que quiera;
    que la flor que usté me da,
    con envidia la verá
    todo el mundo por la calle
    de Alcalá.

Suripanta: Vicetiple, corista, mujer de reputación dudosa y despreciable. Es voz inventada. Martínez Olmedilla, en su libro “Los Teatros de Madrid”, cuenta que Eusebio Blanco, libretista fecundo, fue el autor de la siguiente estrofa:

    Suri panta la suri panta,
    macatruqui de somatén;
    sun fáribun, sun fáriben,
    maca trúpiten sangarinén.

Era parte de los cantable de un coro en griego ficticio, con el que se entronizaba el género bufo en España, en 1866. Aquel año se estrenó en el “Teatro Variedades” de Madrid “El joven Telémaco”, con música del Maestro Rogel, y con F. Arderius como primer actor. Fue uno de los éxitos más apoteósicos de la escena de su tiempo, sobre todo porque salían por primera vez una serie de señoritas ligeras de ropa, cantando, gesticulando y enseñando una pierna. Tal fue la acogida y favor dispensado a la obra que el público se sabía de memoria aquello de las suripantas…, dando ese nombre a las doce coristas que con casco helénico en la cabeza, y coraza, cantaban en escena el extravagante verso. De esta época data el llamar a las mujeres de teatro, primero, y a las de vida airada después: suripantas. De la misma estrofa se extrajeron otros términos, como “macatruqui”, para indicar qué es lo que se suele hacer con las suripantas.

Vivacartagena: Sujeto mediocre y ramplón, pero avispado. Es probable que el origen de la expresión esté en la ciudad murciana a que se alude. Parece que cuando se representó allí la ópera “Marina”, del Maestro Arrieta, al tenor se le escaparon una serie seguida de gallos que escandalizaron al público, que estando ya a punto de silbar y patear la representación, el cantante, con gran presencia de ánimo dio unos pasos hacia las candilejas, y mirando al público de frente gritó con todas sus fuerzas: “¡Viva Cartagena!”, con cuya ocurrencia se ganó al auditorio, que trocó insultos en aplausos. Desde entonces se utiliza la frase para adjetivar al mediocre que no haciendo las cosas bien salva el expediente mediante procedimientos un tanto indignos.

Libro:
Inventario general de insultos, Pancracio Celdrán

7 comentarios para “De suripantas ambladoras y gomosos vivacartagenas”

  1. Ginebra Dice:

    Suripanta me ha encantado siempre. En cuanto a vivacartagena, mi maestro de jota aragonesa lo utilizaba para designar la parte final de la jota, ésa en la que hay que echar el resto porque es “el fin de fiesta”.

  2. Don Gaiferos Dice:

    ¿Discrepancias?

    MONTORO, Antón de.
    Magnífico poeta y satírico español. 1404-¿1480? De la tribu de Levi, natural de Montoro (Córdoba), que se convirtió a la fe cristiana. Fué sastre o ropero en la capital del califato y vivio miserablemente, dando «sablazos» poéticos a rey o a roque y hasta el mismo lucero del alba. Pese a la protección de Santillana y Mena y la de don Pedro Fernández de Córdoba, jamás pudo abandonar su oficio.

    Pues non cresce mi caudal
    el trovar, nin da más puja
    adorémosle, dedal;
    gracias fagámoste, aguja.

    Maldiciente, desvergonzado, cáustico. Antón de Montoro sostuvo agrias peleas, nada correctas, con otros poetas. Su vena satírica es admirable. Su dominio del lenguaje, grande. Su donaire, atractivo. Cultivó un realismo netamente castellano, que chocaba con la pedantería alegórica de los italianizantes.

    Con frecuencia hubo de dedicar poesías petitorias a personajes distinguidos. Pocos resultados le dió su mendicidad poética. Y bastantes sofocones. Hernán Mexía, Guevara, el comendador Román, sus émulos, le aconsejaban ironicamente dejase el trato de las musas y se limitase a empuñar “la vara de su remendería”. En 1473, al sublevarse el populacho de Córdoba contra los judios y conversos, para salvar su vida, Antón de Montoro huyó a Sevilla, ciudad en la que probablemente acabó su vida, etc.

    Bibliografia de corrido:
    Lope de Vega.- Introducción a la justa poética de San Isidro (Compara los agudos epigramas de Montoro con los de Marcial) // Otras poesías suyas pueden encontrarse en el Cancionero general (1511) y en el Cancionero de obras de burlas // Cotarelo Mori publicó en 1900 el Cancionero de Antón de Montoro // Menéndez y Pelayo.- Antología de poetas líricos… XI, 20 // Ramírez de Arellano.- Antonio de Montoro y su testamento. En “Rev. Archivos”, 1900, IV, 484 // Ramírez de Arellano.- Ilustraciones a la biografía de Antón de Montoro. En “Rev. Archivos, 1900, IV, 723 // Buceta, Erasmo.- Antón de Montoro y el “Cancionero de obras de burlas”. En “Modern Philology”, 1919, XVII…

  3. Don Gaiferos Dice:

    Digo ahora lo que antes de que se me fuera la olla hubiera de haber dicho. Es sobre algunos nombres que a las señoras putas se les ha ido dando. La fuente: lecturas pasadas; e incompleta la enumeración por falta de una ficha que a la presente debería de ir grapada. Copio:

    SONRRIJAS, mancebas, PLISACATRES, cortesanas, TRAGASABLES, rameras; MONTADAS, cantoneras, CRICONAS, busconas, PORTABRASAS, cisnes de concejo, COVERAS, izas, PALPAVERGAS, urgumanderas, ALETUYAS, sotonas, COIMAS, picadas, JAYAS, sobacapas, GERMANAS, bordoneras, ABIERTAS, marcas, TEMPLADORAS, marquidas, COLGONERAS, medracarnes, MARAÑAS, topineras, PELOTAS, cluecas, PENCURIAS, pifaneras, TRIBUTOS, mozas del agarro, PENDEJAS, mozas del partido, SIRENAS DE RESPIGON, mascalargos, TUSONERAS, guardas del romo, CORICLEAS, dedicadas, METISACAS, trajinadas, VENERANDAS, colipoterras, SIMIENTONAS, tuerce cañas, OPILADAS, pardalas, ALZONAS, testuceras, CUAJONAS, estribonas, ESPARCEBARDAS, mullidas, BADAJERAS, alquilonas, DAMAS DE MEDIO MANTO, punteadas, TAPADAS, daifas, PABILONAS, ollas, CIGARRAS DE CARRAL, sinapias, VITORAS, retosteras, PONEDORAS, tuetanonas, BAQUETONAS, horizontales, NABIZAS, albardonas, TRUECACHICHAS, picudas, FOGONERAS, panaderas de racimo, TROTONAS, chirigaitas, LADILAS, carreras, CAPAGALLOS, pindongas, CHAFACRESTAS, mozas del menudo, LECHERONAS, cardadas, CAMPANAS, mondadas, POLLERAS, balagueras, GALLINAS DE SACRISTAN, rasgadas, ADIEZDOSAS, carcaveras, SUFLONAS, musonas, BERREANDAS, jindas, MOZAS DE ESPEJUELO, meretrices, FERIADAS, sus…

    Nadie pregunte. No se más.

    Un saludo

  4. Arc Dice:

    De poetas y espantanublados:
    Gracias por los datos Don Gaiferos. Por lo visto es lo propio de poetas buscarse un oficio para alimentar el vicio, no fue malo el que se procuró uno de sus rivales:

    “Estas recomendaciones parece que surtieron efecto y Juan Poeta [o Juan de Valladolid] pasa entonces a radicarse en Milán como bufón. Según una tercera carta del mismo Francisco Sforza a la familia Gonzaga del 23 de enero de 1462, para esta fecha ya ha incorporado a sus destrezas de poeta e improvisador, otra actividad de los truhanes cortesanos: el conjurar, a través de hechizos, la caída del granizo.
    Sin embargo, Menéndez Pidal [...] considera a Valladolid un “espantanublados”, es decir, un personaje que antiguamente iba por los pueblos con hábitos largos pidiendo limosna y haciendo creer a la gente que tenía poder sobre las nubes.”

    Las citas proceden del artículo mencionado en el post.

    De izas, rabizas y colipoterras: Sepa usted que acaba de introducir nuevas palabras en internet, acabo de buscar “tusonera” en Google y no me da ningún resultado. Internet ya es un mundo un poco más completo.
    No aparece “urgumandera” pero sí “hurgamandera”

  5. Don Gaiferos Dice:

    Disculpa:

    Haga cuenta de que lo transcrito procede de documentos en los que para el mismo significado de una palabra es corriente usar distintas grafias. Pero puta es puta y no peluquera, aunque desde el siglo XVII se fijara esa idea. Vienen en la papeleta que manejo otros nombres,pero los he obviado porque, aparte no sonarme literariamente con la repetición debida, aluden a jmoriscas y judías .

    Dos cosas mas:

    1.- Que “urgumandera” se escriba con “h”, es decir HURGUMANDERA, no deja de parecerme, a lo que se, pura corrupción.

    2.- No me cuelgue medalla alguna. Escribo, al fin, sobre lo que nuestros antepasados nos legaron. Si acaso, considéreme un guardián de su memoria.

  6. Ginebra Dice:

    Y churriana, que no sé si lo ha dicho pero también es lo mismo.

  7. Wendy Dice:

    Don Gaiferos!! Gracias por compartir!! Me he reído mucho leyendo!

    Comparto tres términos más empleados al Norte de México:

    GÜILA .- Mientras que en Costa Rica únicamente
    significa niña y en Chile, según entiendo
    “andrajos”
    En Nte. de Mex. güila o huila, se les dice a las
    mujeres que militan en esa profesión.
    “La Güila” es una barranca de México; llaman
    así también a las bicicletas.
    la Güilota es un ave parecida al pichón y una
    zona de Nayarit.

    VOLADA, APRONTONA, SEXO SERVIDORA

    HAINA, HAINITA, JAINA, JAINITA, viene de “HONEY” y dependiendo el contexto, puede ser sólo chica bonita o novia cariñosa ;)

    El Wikcionario también realiza una división entre términos formales o académicos, eufemismos y términos coloquiales a sinónimos.

    Entre los más simpáticos: alegre, trotacalles, mil maridos, fufurufa (conocía este término al lado de “empingorotada” como sinónimo de “guapa” únicamente) y el ganador:

    “trabajadora del amor”

    En 1ero de Psicología, tenía yo una profesora, que siempre que podía, comentaba que hubiera querido ser cortesana y hacer una fortuna. Todos siempre nos reíamos imaginándo a esa maestra gooorda y bigotona, abanicándose como fina manceba.

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