Los peligrosos turistas japoneses
En el ataque japonés a Pearl Harbour los pilotos nipones llevaban a bordo una completa fotografÃa aérea del puerto y las instalaciones adyacentes. Esta valiosÃsima guÃa para los aviadores no eran otra cosa que fotocopias de una serie de postales que, a dólar la colección, se vendÃan como souvenir en las tiendas de Pearl Harbour. Las postales habÃan sido compradas unas cinco semanas antes del comienzo de la guerra en el PacÃfico por los “turistas” de un barco japonés que habÃa hecho escala en aquel puerto de las islas Hawai.
El “anillo de seguridad” más inseguro
Suiza, paÃs neutral en la contienda, fue bombardeada varias veces por la aviación Aliada por error debido a su proximidad con Alemania. En los primeros meses de 1944 la ciudad de Schaffhausen, a escasos quilómetros de la frontera alemana, fue bombardeada por la VIII Fuerza Aérea norteamericana. Las protestas suizas obligaron a la creación de un “anillo de seguridad” (zona de la frontera alemana que no podÃa ser atacada) cuya anchura variaba entre los 90 km. para dÃas de perfecta visibilidad y los 270 kms. en misiones nocturnas.
En 1944 al menos dos cazas norteamericanos atacaron trenes suizos y el 22 de febrero de 1945 volvieron a caer bombas sobre Schaffhausen. Nuevas protestas suizas, nuevas disculpas aliadas y la promesa de que no volverá a ocurrir.
Apenas un mes después, el 4 de marzo, 15 bombarderos B-24 atacaron las ciudades suizas de Zurich y Basilea lanzando sobre las mismas alrededor de 34 toneladas de explosivos. En ambos casos (fueron dos grupos distintos), los aviones atacantes se habÃan extraviado y separado de formación principal a causa del mal tiempo. Ambos grupos creÃan estar bombardeando la ciudad alemana de Friburgo.
Nuevamente el mando aliado por medio del general Spaatz, jefe de las Fuerzas Aéreas Norteamericanas en Europa, tuvo que pedir disculpas y asegurarles que este error no volverÃa a repetirse. Dos meses después terminaba la guerra en Europa.
La aplicación militar de la máquina de afeitar
Durante el desembarco angloamericano en Salerno (Italia), iniciado el 8 de septiembre de 1943, se temÃa el uso de un tipo de bomba alemana lanzada desde avión y teledirigida por radio. En la investigación sobre las contramedidas a usar en caso de que se diera este ataque a un especialista de radar se le ocurrió que el sistema de guÃa de las bombas podÃa ser perturbado por el funcionamiento, entre otras cosas, de las máquinas eléctricas de afeitar. Alguien aprobó la idea y se ordenó a todos los buques de la flota aliada que siempre que se produjera un ataque aéreo todas las máquinas de afeitar fueran puestas en marcha. No consta información oficial sobre la efectividad de estas contramedidas.
Sabotaje
En mayo de 1945 el comandante alemán Erich Hartmann (352 victorias aéreas, pero véase las atribuciones discutidas en la Wikipedia) se entregó a las fuerzas norteamericanas. Sin embargo -por haber luchado siempre el aviador germano en el frente oriental y existir un acuerdo en este sentido- los estadounidenses lo entregaron a los soviéticos. La sentencia del Tribunal Militar sovietico fue la de 25 años de trabajos forzados, de los que cumplió 10, al ser declarado culpable, entre otras acusaciones, de “sabotaje a la industria sovietica al destruir a ésta 352 aviones”.
El Bismarck-Sheffield
En la primavera de 1941 la persecución por aguas del Atlántico del acorazado alemán Bismarck constituyó una verdadera obsesión para la Flota y la RAF británicas. El 26 de mayo quince aviones torpederos tipo “Swordfish” que habÃan despegado del portaaviones “Ark Royal” descubrieron y atacaron con denuedo a lo que creyeron era el barco alemán. En realidad se trataba del crucero británico “Sheffield” que al descubrir que se trataba de aviones propios ordenó a su artillerÃa antiaérea que no abriera fuego. A su regreso al portaaviones los pilotos interpretaron la ausencia de “reacción enemiga” como el hecho de que “habÃan sorprendido al acorazado enemigo hasta el punto de que, sin disparar siquiera, habÃa emprendido precipitada huida”.
Revista: Historia y Vida nº 108
De la Segunda Guerra Mundial. Cuando la historia parece invención.
Luis de Marimon Riera
03/27/08 en 4:10 am |
los nietos siguen contando la estrategia antibombas! que seguro que sirvió! como sirve apagar el teléfono móvil y las cámaras digitales en los aviones… ¡De habérselos informado a los suizos! :(
03/27/08 en 10:33 am |
Ja, Suiza. Es como cuando te quemas un hombro, que esos dÃas toooodo el mundo te da una palmadita. Pues lo mismo. “Uy, lo siento, que se me ha cadido una bomba. Ay, qué tonto, si se me ha desviado otra”.