Los romanos de Zhelaizhai

By fraxi

En el libro “La sombra de la ruta de la seda” el viajero Colin Thubron visita Zhelaizhai para comprobar la extraña historia que rodea al lugar. Una historia que había comenzado siglos atrás y que tenía como protagonistas dos imperios: Roma, gobernada en ese momento por el triunvirato de César, Pompeyo y Craso, y un imperio chino en expansión gobernado por la dinastía Han.

En el 53 a. C. Craso hizo marchar a un ejercito de cuarenta y cinco mil soldados contra el imperio persa. Los partos presentaron una forma de combatir que sorprendió a los romanos e hizo inútiles tácticas defensivas como la tortuga. La veloz caballería provocaba lluvias de flechas lanzadas con un poderoso arco compuesto que lograron que al menos veinte mil romanos murieran sin poder encararse con el enemigo. Tras tres días de batalla, la huida desesperada a través de Eufrates y la muerte de Craso, el impulsor de la campaña, los diez mil exhaustos hombres que quedaban se rindieron. Plutarco cuenta que fueron enrolados como mercenarios y obligados a vigilar las fronteras orientales de Partia sin embargo su historia nos es desconocida porque cuando Roma firmó la paz en el año 20 a. C. y solicitó su repatriación no se halló ningún rastro de ellos. Nacía así lo que los libros de historia conocen como la legión perdida.

Dos mil años después un sinólogo de Oxford, Homer Dubs, encuentra una crónica de la dinastía Han donde se relata una batalla contra un caudillo huno, diecisiete años después de la batalla de Carrhae. La crónica habla de un cuerpo de élite que se habían defendido colocando los escudos en una posición que los chinos denominan “como escamas de pez” y que recuerda a la “tortuga” romana. Tras la derrota de los hunos transfieren a estos soldados capturados a un campamento llamado Lijian, tal vez una corrupción china de la palabra Alejandría. Además brevemente el campamento recibió el nombre de Jielu, “Cautivos del asalto”.

La historia de los romanos de Lijian volvió a desaparecer del mundo académico hasta que los chinos la recuperaron en 1993. Realizaron excavaciones cerca de Yongchang, en el pueblo de Zhelaizhai donde se cree estuvo ubicado Lijian. Surgió una muralla de la época romana y objetos varios que se depositaron en el museo de Yongchang, también muchos artículos en la prensa sobre la abundancia de personas rubias y de ojos azules entre los habitantes de Zhelaizhai y alrededores.

Todas estas historias las había leido Thubron antes de visitar el lugar así que dedicó un tiempo a buscar a los “descendientes” de los romanos. No tuvo mucha suerte con el museo de Yongchang, cerrado, aunque había escuchado la historia de un casco de dos mil años de antigüedad que llevaba escrito el poco bélico lema de “zhao an” (uno de los vencidos) tampoco pudo verlo ya que estaba en restauración. La habitantes del lugar si parecían convencidos de su origen romano y el visitante inicia con un guia una visita por los domicilios de aquellos que presentan rasgos más “romanos”. Una de estas visitas le lleva hasta un misterioso hombre: “Tenía los ojos azules, pero ahora está enfermo…”, le dice el guía. “Es el único así. No se por qué. La gente dice que sus antepasados deben ser extranjeros”.

Y allí, en el patio vacío de una granja miserable, me sorprendió ver sentado a un hombre de tez blanca y pelo pajizo que se puso débilmente en pie para saludarnos. Era menudo y extraño [...]
La imaginé pensando que, de algún modo, yo podía ser su salvación, su salida. Se me hizo insoportable mirarlos. Pensé: “No deberíamos haber venido”. En una ocasión, mirándome con sus ojos miopes, el hombre me transmitió toda su desesperanza cuando me preguntó:
- ¿Va a llevarme de regreso a Inglaterra con usted?.
Pero me di cuenta que algo pasaba. Él tenía manchas pardas en la piel y bolsas enrojecidas bajo los ojos, cuyas conjuntivas eran excesivamente rosadas. Comparadas con las mías, sus muñecas parecían blancas y escamosas. Era, naturalmente, albino. Pero imaginaba, de algún nebuloso modo, que pertenecía a Europa, a Roma, aunque no supiera donde estaba Roma.

Libro:
La sombra de la ruta de la seda, Colin Thubron

2 comentarios para “Los romanos de Zhelaizhai”

  1. Evil Preacher Dice:

    Vi un reportaje sobre ese pueblo hace poco en la tele. Ahora tienen la costumbre de vestirse de legionarios en una festividad y sentirse muy orgullosos de su supuesto origen latino.

  2. Arc Dice:

    De unos años aquí la historia de la última legión se ha hecho muy popular y la situación de los pueblos que describe Thubron no era muy boyante, imagino que han intentado aprovechar un poco los beneficios de ser considerados el asentamiento y los descendientes de los legionarios perdidos.

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