En su búsqueda de unos gemelos extraviados el doctor Franklin Thorpe acabó en el cajón de la ropa interior de su esposa, la actriz Mary Astor. AllÃ, entre la lencerÃa, apareció un diario azul con comentarios verdes pocas veces protagonizados por el doctor y en el que aparecÃa con demasiada frecuencia un reconocido autor teatral neoyorkino, George S. Kaufman.
Este diario, y las confesiones que se hacÃan en él, se convirtió en 1935 en la base para el pleito de divorcio y custodia de la hija común pero cuando fue rechazado como prueba los abogados filtraron parte de su contenido a la prensa. Algunas de las frases pasaron al folclore nacional (”¡Ah, las noches en el desierto, desnudos bajo las estrellas y el cuerpo de George fundiéndose con el mio!”) pero en realidad la gente se divirtió más echándole imaginación a lo que sólo se insinuaba. En el juicio los testigos dieron más pruebas de las infidelidades del pleiteante que de la acusada. Se mencionaron las coreografÃas de varias “starlets” de los espectáculos de Busby Berkeley en la cama del señor Thorpe, que cada vez hacÃa más honor a su nombre, y finalmente el juez otorgó la custodia de la niña a Mary Astor. A la actriz no se le devolvió su diario, se consideró una obra pornográfica y se quemó en la estufa del juzgado. El escándalo no afectó a su carrera y unos años después protagonizarÃa su papel más reconocido Brigid O’Shaunessy en “El halcón maltés” de John Huston y recibirÃa el Oscar a mejor actriz de reparto por “La gran mentira” (The Great Lie).
Libro:
Hollywood Babilonia, Kenneth Anger