La enfermera mentirosa

By fraxi

Una estudiante de enfermería esta sentada en una habitación oscura mirando una película donde se ve el rostro y el cuerpo de un ser humano horriblemente quemado al que se le van arrancando capas de piel. La chica no está sola, en la misma habitación otra mujer está sentada mirando hacia la pared, ignorando a la estudiante y la película. Cuando finaliza la proyección, la estudiante y la mujer giran sus sillas y se miran, comienza a hablar la futura enfermera:
- Debe ser primavera; nunca había visto tantas flores hermosas.

La escena, digno comienzo de una película de misterio, es en realidad un experimento ideado en los 70 por el psicólogo Paul Ekman del Instituto Langley Porter de San Francisco para aprender acerca del engaño y descubrir cuales son los indicios de la expresión facial y el movimiento corporal que nos delantan. Anteriormente la estudiante de enfermería habia visto dos películas bastante inocuas y alegres y le habían pedido que las describiera, tal y como las veía, a su acompañante en la sala. En la tercera película se le mostró una escena desagradable pero que ella, debido a su futura profesión, vería con cierta frecuencia y a la que debía acostumbrarse. Tras la emisión de las imágenes un subtítulo en la pantalla le indica que, a diferencia de las dos proyecciones anteriores, describa ahora la película falseando la verdad, como si hubiera estado viendo flores o niños jugando en el parque. La mayoría de las futuras enfermeras mintieron apasionadamente porque querían aprender a no reaccionar visiblemente ante la mutilación física. La comparación de los vídeos de su charla sobre contenido real y charla sobre contenido fingido reveló que “las claves se hallaban en los comienzos, los finales y la duración. En otras palabras, la mayoría de las personas saben fingir una expresión alegre, triste o enojada, pero lo que no saben es como hacerla surgir súbitamente, cuánto tiempo mantenerla, o con qué rapidez hacerla desaparecer”.

Libro:
La comunicacion no verbal, Flora Davis

4 comentarios para “La enfermera mentirosa”

  1. Ginebra Dice:

    Es que ser mentiroso es muy difícil. No sé por qué nos regañan tanto en lugar de ponernos a dar clase sobre cómo hacerlo. :-)

  2. Iñaki Dice:

    A mi también me resulta muy difícil ser mentiroso, pero creo que somos la excepción. A las personas les resulta muchísimo más complicado ser sinceros… y lo digo con conocimiento de causa. ;-)

  3. itita (buena y bonita) Dice:

    Llevo dos días -por circunstancias he tenido que copresentar un libro y luego acudir a otra multitudinaria presentación de otro donde se dio cita lo más granado del poderío, politequería y demás apechusques de nuestro pobre pais- viendo cómo mucha gente hace la pelota, practica el interés y el dejarse ver, adula sin pudor y desgrana unas mentiras bochornosas en loor de unos y otros… durante muchisísisisisisisisisimas horas, con unas faces inmutables y manteniendo una expresión acorde al tamaño de la falacias.

    Así que, sería genial, que para comprobar esa teoría de Flora Davis, un registrador de la actualidad social, a pié de alfombra roja, se dedicara a tomar nota de ésto que he expuesto (desde el cariño, desde el cariño, desd…. )

    ;-))

  4. Arc Dice:

    @ Gin e Iñaki:
    Ni tengo la profesionalidad de Gin ni la virtud de Iñaki: miento pero se me descubre con mucha facilidad así que es casi como si no mintiera ;-)

    Gin cuando abras plazo de matrícula avísame ;-)

    @ It
    Bueno, no estaba Flora Davis pero estabas tú ;-)

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