Una estudiante de enfermerÃa esta sentada en una habitación oscura mirando una pelÃcula donde se ve el rostro y el cuerpo de un ser humano horriblemente quemado al que se le van arrancando capas de piel. La chica no está sola, en la misma habitación otra mujer está sentada mirando hacia la pared, ignorando a la estudiante y la pelÃcula. Cuando finaliza la proyección, la estudiante y la mujer giran sus sillas y se miran, comienza a hablar la futura enfermera:
- Debe ser primavera; nunca habÃa visto tantas flores hermosas.
La escena, digno comienzo de una pelÃcula de misterio, es en realidad un experimento ideado en los 70 por el psicólogo Paul Ekman del Instituto Langley Porter de San Francisco para aprender acerca del engaño y descubrir cuales son los indicios de la expresión facial y el movimiento corporal que nos delantan. Anteriormente la estudiante de enfermerÃa habia visto dos pelÃculas bastante inocuas y alegres y le habÃan pedido que las describiera, tal y como las veÃa, a su acompañante en la sala. En la tercera pelÃcula se le mostró una escena desagradable pero que ella, debido a su futura profesión, verÃa con cierta frecuencia y a la que debÃa acostumbrarse. Tras la emisión de las imágenes un subtÃtulo en la pantalla le indica que, a diferencia de las dos proyecciones anteriores, describa ahora la pelÃcula falseando la verdad, como si hubiera estado viendo flores o niños jugando en el parque. La mayorÃa de las futuras enfermeras mintieron apasionadamente porque querÃan aprender a no reaccionar visiblemente ante la mutilación fÃsica. La comparación de los vÃdeos de su charla sobre contenido real y charla sobre contenido fingido reveló que “las claves se hallaban en los comienzos, los finales y la duración. En otras palabras, la mayorÃa de las personas saben fingir una expresión alegre, triste o enojada, pero lo que no saben es como hacerla surgir súbitamente, cuánto tiempo mantenerla, o con qué rapidez hacerla desaparecer”.
Libro:
La comunicacion no verbal, Flora Davis
12/12/07 a las 1:53 pm |
Es que ser mentiroso es muy difÃcil. No sé por qué nos regañan tanto en lugar de ponernos a dar clase sobre cómo hacerlo. :-)
12/12/07 a las 7:16 pm |
A mi también me resulta muy difÃcil ser mentiroso, pero creo que somos la excepción. A las personas les resulta muchÃsimo más complicado ser sinceros… y lo digo con conocimiento de causa. ;-)
12/12/07 a las 9:42 pm |
Llevo dos dÃas -por circunstancias he tenido que copresentar un libro y luego acudir a otra multitudinaria presentación de otro donde se dio cita lo más granado del poderÃo, politequerÃa y demás apechusques de nuestro pobre pais- viendo cómo mucha gente hace la pelota, practica el interés y el dejarse ver, adula sin pudor y desgrana unas mentiras bochornosas en loor de unos y otros… durante muchisÃsisisisisisisisimas horas, con unas faces inmutables y manteniendo una expresión acorde al tamaño de la falacias.
Asà que, serÃa genial, que para comprobar esa teorÃa de Flora Davis, un registrador de la actualidad social, a pié de alfombra roja, se dedicara a tomar nota de ésto que he expuesto (desde el cariño, desde el cariño, desd…. )
;-))
12/15/07 a las 6:29 pm |
@ Gin e Iñaki:
Ni tengo la profesionalidad de Gin ni la virtud de Iñaki: miento pero se me descubre con mucha facilidad asà que es casi como si no mintiera ;-)
Gin cuando abras plazo de matrÃcula avÃsame ;-)
@ It
Bueno, no estaba Flora Davis pero estabas tú ;-)