La playa de la ciudad de Zanzíbar se hallaba cubierta de esclavos moribundos que habían enfermado durante el viaje desde el continente y habían sido abandonados allí. En 1842, Hamerton contó los cuerpos de cincuenta que habían sido devorados por los perros. Pero los esclavos que morían en la playa no eran los únicos desafortunados. El sultán percibía un derecho de importación de un dólar por cada esclavo desembarcado, de forma que los capitanes de los dhows tiraban al agua a los esclavos enfermos para ahorrarse el dólar. Los visitantes de Zanzíbar quedaban siempre impresionados por las “atractivas conchas blancas” que cubrían el fondo de la bahía, claramente visibles a través de sus aguas límpidas y transparentes. Las conchas eran huesos de esclavos.
Libro:
Historia de la trata de negros, D. P. Mannix, Malcolm Cowley
12/11/07 a las 9:29 pm |
Zanzíbar es un sitio precioso, parece imposible que haya sido escenario de cosas tan terribles.
12/12/07 a las 1:17 am |
Yo ya se quien eres… ¡tú eres Carmen Sandiego! ;-)
“Había, sin embargo, un momento de tregua en estos largos viajes cuando cruzaban los viajeros desde Zanzíbar a la costa del continente en Bagamoyo. Bagamoyo significa “abandona la carga de tu corazón”, y es un hermoso lugar con una hilera de susurrantes palmas de coco en la faja costera y detrás de ella, en la adecuada estación, uno de los más bellos espectáculos de África.”
12/12/07 a las 1:47 pm |
Desde que no se dedica al tráfico de esclavos Bagamoyo está tan abandonada que se cae a pedazos.
Fdo.- Carmen Sandiego :-)