Los indios declararon que eran amigos de los blancos, pero no les gustaba el caballo de hierro que corrÃa encima de raÃles, pues resoplaba, tosÃa, echaba humo y asustaba a toda la caza que pudiera encontrar en su camino, a lo largo del valle del Platte. (Por entonces, en 1867, se tendÃan las vÃas férreas de la Union Pacific a través de Nebraska occidental.)
[...] Algunas veces, el caballo de hierro tiraba de grandes casas de madera, montadas sobre ruedas. Un dÃa, curiosos, los indios se preguntaron qué podrÃan contener aquellas casas de ruedas que circulaban a tal velocidad; un cheyene decidió enlazar aquel caballo de hierro para abatirlo. Pero fue el caballo de hierro el que lo desmontó a él, arrastrándolo un gran trecho hasta que pudo desembarazarse del lazo.
Fue Conejo Dormido (Sleeping Rabbit) quien sugirió otro método para derribar el caballo de hierro: “Si podemos arquear las vÃas hacia arriba, es posible que caiga -dijo-. Luego, podrÃamos ver qué hay dentro de las casas de madera sobre ruedas.” Asà lo acordaron y se apostaron al paso del tren. En efecto, el caballo de hierro volcó y soltó una gran cantidad de humo y vapor. Salieron hombres de sus entrañas y los indios mataron a todos menos a dos, quienes en el último momento lograron huir. En el interior de las casas rodantes habÃa azúcar, harina y café; también cajas de zapatos y algunos barriles de whisky. Los excitados indios bebieron algo de whisky y, tras atar el extremo de unos rollos de tela a la cola de sus respectivos caballos, los espolearon y vieron con regocijo cómo la pradera se vestÃa de colores, a medida que los rollos adelgazaban y cedÃan su carga. Cuando se cansaron de la diversión, tomarón algunos carbones encendidos y prendieron fuego a los vagones antes de huir a toda prisa, pues temÃan que acudieran soldados para castigarlos por lo ocurrido.
Libro:
Enterrad mi corazón en Wounded Knee, Dee Brown
11/25/07 en 1:32 am |
Y los soldados acudieron, claro.
11/26/07 en 3:30 pm |
Por supuesto, la caballerÃa siempre llega, aunque no siempre a tiempo, y si no es la caballerÃa una partida de civiles bien armados, que siempre era mejor participar en expediciones contra indios famélicos que ser reclutado para enfrentarse al ejército confederado.
09/27/09 en 10:50 pm |
Unos tipos raciales estos indios jeje