La investigación de Dan Chaplin
Encargados de velar por el cumplimiento de la Ley Seca los agentes prohibicionistas fueron despreciados por el hampa, los ciudadanos de a pie y la policía, que veía en ellos una intromisión federal injustificada. Las condiciones exigidas eran mínimas, el salario no superaba los 200 dolares mensuales pero las posibilidades de ser sobornado eran innumerables, tantas que en poco tiempo su trabajo se convirtió en sinónimo de corrupto. Aunque había quien se tomaba en serio su trabajo (los agentes Izzy Einstein y Moe Smith realizaron 4392 arrestos e incautaron cinco millones de botellas de alcohol) el sistema legal estadounidense no confiaba demasiado en ellos, como muestra la respuesta del fiscal de distrito George Emmerson Q. Johnson a la petición de Eliot Ness:
- ¿De dónde sacaremos tantos agentes honestos?
Ness le había pedido un grupo de élite de doce intocables. En el “Diccionario del crimen” Oliver Cyriax ofrece un ejemplo sobre como eran las investigaciones sobre la integridad de los agentes:
El capitán Dan Chaplin, jefe de la fuerza prohibicionista neoyorkina, purgó su escuadrón en pocos segundos. Durante una reunión de sus agentes alrededor de una gran mesa ordenó: “Poned ambas manos sobre la mesa”, y al instante agregó: “Todo hijo de puta que lleve un anillo de diamantes está despedido”. Con lo que dejó fuera más o menos a la mitad.
Libro:
Diccionario del crimen, Oliver Cyriax
Filed under: Historia, Legislacion, Lo dicho, Personajes










Yo también les habría despedido; demás de por deshonestos, por horteras.
(Léase con voz de sargento negro cabreado):
- Por eso nunca dirigirás ninguna unidad prohibicionista neoyorquina, por integra y esteta. Deja la placa y pistola sobre la mesa y tómate unos días de vacaciones hasta que los periódicos se olviden de esto.