Jan Harold Brunvand mencionaba la leyenda de los gorrinos gigantes de Londres como antecedente de los cocodrinos mutantes de las cloacas de Nueva York, no encontré mucha información de ellos hasta que hace unos días aparecieron en una de las “Historias de Londres” de Enric González, donde explica cual es el origen y hábitat de este mito:
El río [Fleet], que recoge aguas en Hampstead y en las lagunas de Highgate y fluye junto a la estación de King’s Cross, existe aún, pero está totalmente cubierto desde finales del siglo XVIII y forma parte del alcantarillado. El Fleet, conocido en tiempos como “cloaca máxima”, tenía fama de ser el río más sucio y pestilente de Londres. De ahí su soterramiento, que proporcionó a la prensa de Fleet Street una larga ristra de titulares sensacionales basados en una pintoresca leyenda: la del cerdo gigante. El Gentleman ’s Magazine recogió la primera noticia, el 24 de agosto de 1736, al informar de que un carnicero que había perdido un cerdo lo había encontrado al cabo de cinco meses en la cloaca del Fleet; el animal había engordado extraordinariamente gracias a las inmundicias fluviales y fue vendido por el no menos extraordinario precio de dos guineas. A partir de ahí, se sucedieron los presuntos avistamientos de gorrinos, cada vez más monstruosos y voraces, monarcas en un mundo de oscuridad, ratas y excrementos. Esa leyenda de la dinastía de porcinos mutantes precedió en más de dos siglos a la leyenda neoyorquina de los cocodrilos albinos.
Libro:
Historias de Londres, Enric González
11/21/07 a las 5:56 pm |
Me pregunto con quién alterna Enric González en cada sitio que visita. Las historias que se trae son siempre extraordinarias.
Saludos
11/22/07 a las 10:09 am |
Pues no sé si me da más miedo encontrarme un cerdo gigante o un cocodrilo, la verdad. Igual el cerdo.
11/24/07 a las 8:25 pm |
Hola rfm,
La verdad es que las “Historias de Londres” me sorprendieron gratamente. En mi entorno he comprobado que la gente llega a él por historias distintas. Un amigo lo hizo porque le comentaron que había un libro que explicaban el origen de los principales clubs de futbol londinenses. Al leerlo descubrió las peculiares teorías de Conan Doyle sobre como capturar a Jack El Destripador y recordó que en una ocasión le había hablado de ello por lo que me lo recomendó a mi. Yo he conseguido que una amiga se interese en el libro mencionando los chascarrillos de escritores londinenses y la “batalla de Cable Street” y creo que conseguiré que otro lo lea si incido un poco más en la mitología en torno al pub británico.
Saludo
11/24/07 a las 8:48 pm |
Gin la cuestión es que en cualquiera de los casos era poco probable que te encontraras con cualquiera de ellos. ¿Quien iba a explorar voluntariamente en el subsuelo de las grandes ciudades? En Londres sólo los trabajadores del alcantarillado y los “toshers”, una especie de buscadores de tesoros, que menciona Enric Gonzalez en su libro eran quienes podían encontrarse con cerdos gigantes.
Y entonces llegó la “blanca neoyorquina”.
La manera de deshacerse de la marihuana cuando se producían redadas era la misma que para deshacerse de los cocodrilos cuando crecían: tirarla por el retrete. En el subsuelo y bajo las condiciones del alcantarillado había surgido una variedad mítica, potentísima, la “hierba blanca neoyorquina”. Claro está, como supondrás, estaba bien vigilada por cocodrilos albinos mutantes. Ahora sí tenían una razón los neoyorquinos para bajar a las alcantarillas y enfrentarse a los reptiles del averno.
Más sobre cocodrilos mutantes y la “hierba blanca neoyorquina” en el imprescindible “Leyendas urbanas en España” de Ortí y Sampere.
06/14/08 a las 5:57 pm |
[...] Nueva York existe la leyenda que en las alcantarillas hay cocodrilos…. pero ¿sabéis lo que hay en las alcantarillas de Sevilla? Pues sólo tenéis que ver la siguiente [...]