En el libro “A pie por Nueva Guinea e Irian Jaya” su autor, el zoólogo Tim Flannery, relata como se preparan para la conservación las muestras de tejido de las especies que están catalogando. Este proceso se habÃa convertido en un asombrosos espectáculo para sus anfitriones, la tribu de los goilalas de Papua Nueva Guinea.
Recoger tejidos para analizarlos entrañan ciertas prácticas que tienen que parecerle extrañas al que no sea biólogo. Consideremos, por ejemplo, el cultivo de preparados cromosómicos. El mejor modo de hacer estos preparados es utilizando las células de los testÃculos. Obtener y estabilizar las muestras es un proceso enrevesado que exige que el cultivo de la muestra esté a temperatura escrotal.
Hay que seccionar primero un testÃculo, luego depositar su contenido en un tubito de plástico lleno de un caldo de cultivo. Este tubo se sella y uno ha de tenerlo puesto en el escroto (o si se carece de él, entre los pechos) una hora, más o menos. Después se saca el lÃquido, se realizan unas cuantas operaciones más y se añade un conservante.
Esto a mis amigos goilalas, como es natural, les parecÃa un proceso extraordinario que les llamaba mucho la atención. No necesitaba obtener muestras más que de unos cuantos individuos de cada especie que recogÃamos, pero el proceso habÃa llegado a convertirse en un ritual tan importante para los goilalas que se quedaban muy decepcionados siempre que estudiaba un animal y no se celebraba. De hecho, siempre que llegaba uno nuevo al campamento, pedÃan invariablemente que se repitiera la operación.
Libro:
A pie por Nueva Guinea e Irian Jaya, Tim Flannery