¿Es posible que un hombre desee tener lepra? El Dr. Daniel Cornelius Danielssen lo deseaba.
En 1840 el doctor Daniel Cornelius Danielssen empezó a estudiar la lepra existente en Noruega, convencido de que ésta se transmitÃa por contagio afrontó su estudio al modo heroico y trató de infectarse un corte en su carne con un pedacito de piel extraÃda de un leproso. Nada. Probó de nuevo. Nada. Probó con ayudantes, estudiantes, enfermeras y voluntarios. Nada. Probó con distintos estados de la piel del enfermo, con aquellos enfermos que tenÃan la enfermedad muy desarrollada y con aquellos que todavÃa estaban en los primeros sÃntomas. Nada. De mala gana se dió por vencido: “La lepra es una enfermedad del metabolismo. No es contagiosa, es un mal hereditario, un desorden del metabolismo que se pasa de padres a hijos y asà se perpetúa”. TodavÃa no existe una explicación satisfactoria sobre los resultados de Danielssen, cómo no consiguió, pese a sus reiterados intentos, contagiarse de lepra aunque hoy sabemos que
es una enfermedad de muy difÃcil transmisión de persona a persona, que necesita de una larga y continua intimidad para transmitirse.
La manera en que se transmite la lepra no se conoce completamente, sólo entre el 10 al 20% de los expuestos al bacilo muestran signos de lepra, ya que existe un factor de resistencia natural a la lepra que está presente en el 95% de la población.
Instituto de Investigación de Enfermedades Raras
Casi cuando se iba desbaratar la teorÃa del contagio surgió el caso de Keanu. Keanu era un criminal hawaiano condenado a muerte que se habÃa ofrecido voluntario para experimentos sobre la lepra a cambio del perdón de su vida. El contagio funcionó esta vez y Keanu desarrolló una forma de lepra violenta. Sin embargo se descubrió que Keanu habia pasado toda su vida en contacto con leprosos, de hecho los miembros de su familia lo eran. Todo parecÃa darle la razón a Danielssen.
Sin embargo surgieron otras teorÃas para explicar la enfermedad, algunas de ellas asociadas a la dieta. Habia doctores que creÃan que era el consumo de carne de gaviota lo que provocaba la enfermedad, otros culpaban al maiz o al arroz estropeado, para otros la respuesta estaba en el puerco asado. Sin embargo una de las teorÃas más populares fue la del Dr. Jonathan Hutchinson que responsabilizaba de la enfermedad al pescado.
Hutchinson era un reconocido médico del siglo XIX, su nombre ha quedado asociado a muchos rasgos asociados con ciertas enfermedades, especialmente distintas formas de sÃfilis. Se denomina “soslayo de Hutchinson” a cierta peculiar expresión facial, “mancha de Hutchinson” es cierta manchita de color salmón que producÃa la sÃfilis en el ojo, “pupila de Hutchinson” una dolencia que produce fijeza en la mirada, “picazón de Hutchinson” se denominó a ciertos tipos de molestias en la piel, con “trÃo de Hutchinson” nos referimos a los sÃntomas de la sÃfilis hereditaria y los “dientes de Hutchinson” son los incisivos serrados y en forma de clavija caracterÃsticos de la sÃfilis congénita.
Además de médico eminente era una hombre brillante, gran conferenciante y amante de la poesÃa inglesa, virtudes todas ellas que dedicó a la tarea de convencer a sus colegas médicos que la lepra se producÃa por comer pescado. Viajó alegrándose cuando encontraba la enfermedad allà donde se consumÃa pescado y desanimándose cuando vio lepra en las montañas de la frontera tibetana, donde habÃa pueblos que ni siquiera tenÃan una palabra para el pescado porque nunca lo habÃan visto, o cuando encontró la enfermedad en lo más profundo del continente africano y no pudo encontrarla en islas próximas Nueva Guinea y la costa de Borneo donde el pescado era dieta exclusiva. Obviamente habrÃa que corregir algún dato, quizá la respuesta y la prueba que los médicos necesitaban estaba en otro pais, habÃa que seguir buscando.
En 1868 Gerhard Armauer Hansen se unió al equipo del doctor Danielssen. En 1873 se estrecharon más los vÃnculos entre los dos investigadores cuando Hansen se casó con Stephanie Mary, la hija de Danielssen. La historia de este matrimonio, como la vida familiar de Danielssen es bastante triste. Al poco de casarse a Stephanie Mary se le diagnosticó tuberculosis pulmonar y murió a los pocos meses, tambien sus otras tres hermanas y la mujer de Danielssen murieron de la misma enfermedad. Un año después de esta tragedia Hansen descubrÃa los gérmenes responsables de la lepra aunque la imposibilidad de desarrollar los bacilos in vitro y de infectar animales para ser usados en la investigación de las vacunas puso en duda sus afirmaciones sobre el denominado bacilo de Hansen. Pronto otros investigadores confirmaron sus resultados e incluso el bacteriologo alemán Albert Neisser quiso apropiarse de la paternidad del descubrimiento.
Asà que en el nuevo siglo XX ya no que quedaba nadie que pudiera dudar de que la lepra era una enfermedad contagiosa… excepto Hutchinson, que todavÃa en 1913, y en su lecho de muerte, mantenÃa firmemente sus posiciones:
La lepra la produce comer pescado; no hay ninguna otra causa. Los gérmenes de Hansen son falsos, simples partÃculas de tejido de piel que han sido coaguladas y teñidas por Hansen para que parezcan gérmenes. Créanme, la lepra sólo desaparecerá cuando se deje de comer pescado.
Hoy en dÃa la denominación técnica de la lepra es Enfermedad de Hansen y no sólo porque Hutchinson ya tuviera su propio capÃtulo de términos en un diccionario médico.
Libro:
Hombres contra gérmenes: A. L. Baron
Enlace:
Interesante biografia de Hansen, en español. procedente de la página “Historia de la Medicina”.
11/13/07 a las 11:13 am |
Vale, está claro que a Hutchinson no le gustaba pero nada nada el pescado. Por otro lado es tristÃsimo que te pases la vida investigando para que luego le den tu nombre a una colección de pústulas y guarrerÃas.
11/13/07 a las 10:54 pm |
Lo reconozco, era un rato peculiar en sus investigaciones:
Hutchinson’s facies
A peculiar, rigid facial expression produced by drooping eyelids and unmoving eyes.
Hutchinson’s pupil
The pupil of the eye on the side of lesion is reflectively fixed and widely dilated due to a lesion in the central nervous system (3rd nerve lesion), while the other pupil contracts.