Los animales en los juegos romanos
¿Dónde conseguían los romanos todos los animales que utilizaban en los juegos?
El emperador Cómodo mató él mismo a cinco hipopótamos en un día, disparándoles flechas desde el palco imperial. Los hipopótamos eran bastante comunes en la arena, como demuestran ésta y otras historias. Sin embargo, después de la caida del imperio romano, el siguiente hipopótamo que llegó a Europa fue en 1850. Hubo que utilizar una división armada completa para capturar un animal de este tipo. Se tardó cinco meses en llevar el hipopótamo desde el Nilo Blanco hasta El Cairo. El hipopótamo pasó el invierno en El Cairo y luego fue llevado hasta Inglaterra en un tanque que contenía mil quinientos litros de agua, para mantenerlo fresco. Pero los romanos solían importar hipopótamos al por mayor para los juegos. De hecho, acabaron exterminando a los hipopótamos del Nilo en Egipto. Los romanos importaban rinocerontes tanto africanos como indios e incluso los miembros más ignorantes del público podían distinguir entre los dos inmediatamente. Hace unos años se descubrieron en Sicilia unos mosaicos que mostraban la captura de un rinoceronte indio. El siguiente rinoceronte indio que fue traido a Europa fue en 1515. [...]
Territorios enteros fueron esquilmados de animales salvajes para la arena. Los primeros padres de la iglesia sólo pudieron encontrar algo bueno de estos espectáculos sangrientos: que la demanda de animales despobló territorios completos de predadores y los hizo buenos para establecer granjas. Varias especies fueron exterminadas o quedaron tan pocos individuos que se extinguirían más tarde: el leon Europeo, los auroch, el elefante libio y, porsiblemente, el oso africano. Hoy en día no hay osos en África y la mayor parte de los científicos creen que nunca los hubo, pero los romanos hacen referencia a un “oso” de Africa Oriental y de Nubia. ¿De qué criatura se trataba?.
No lo sabemos, pero curiosamente, en Kenia perdura la leyenda del “oso Nandi”, supuestamente un oso muy grande y muy feroz que vive en las montañas Aberdare. De vez en cuando ataca a algun nativo y ha sido visto por muy pocos hombres blancos, aunque nunca ningún ejemplar ha sido capturado. Recientemente se descubrió una factoría de caza romana por esa zona. Quiza el “oso africano” de los romanos realmente existió.
Capturar y enviar todos estos animales constituía una industria de gran tamaño. Los animales salvajes eran el regalo más valioso que un rey bárbaro podía hacer a los romanos e incluso los gobernadores romanos tenían que capturar animales. [...] Sila, que se convertiría en “dictator”, admitió abiertamente que la gente que le había votado en principio era sólo porque tenía buenas relaciones con Bocchus, un rey africano, y que podía así conseguir muchos animales para los juegos. En su búsqueda de animales, los cazadores romanos llegaron hasta Noruega, de donde traían alces, a Birmania, para capturar rinocerontes, cobras y elefantes, y hasta el lago Victoria, en el corazón de África. Como hoy en día, África era el lugar más importante para capturar animales salvajes. Los romanos llegaron a presentar puerco espines africanos en la arena, donde muchachos desnudos tenían que atraparlos, valiéndose sólo de sus manos. Plauto, un humorista romano, escribió: “¡Por todos los dioses! Lo siguiente será un espectáculo de ratones africanos amaestrados”.
Libro:
Daniel P. Mannix: Breve historia de los gladiadores.
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