Vamos a ver al mago de Oz
Del libro de Miguel Juan y Javier Payán Secretos y mentiras de Hollywood.
Es una de las escenas de “The Wizard of Oz” (”El mago de Oz”), dirigida por Victor Fleming en 1939 se puede ver a un hombre ahorcado al fondo de la imagen y otros sucesos del rodaje llevaron a pensar en una maldición.
Otro rumor popular, pero incierto. El ojo atento, ayudado por el avance técnico en la parada de imagen del vídeo y el DVD, puede advertir la aparición de una figura aparentemente ahorcada al principio de la escena en que los protagonistas cantan “Vamos a ver al mago de Oz”, pero no se trata de un hombre ahorcado, sino de un miembro del equipo que se percató de que estaba dentro del plano y rápidamente se quitó de en medio. Es difícil de ver, pero nunca ha llegado a ser borrado de la escena. Otras fuentes afirman que en realidad era un adiestrador de los animales utilizados en la película que intentaba capturar a uno de sus pupilos zoológicos más esquivos. [En Snopes se indica que la leyenda decía que el ahorcado era un muchkin pero lo más probable es que se trate de una de las aves grandes, un emu o una grulla, que se utilizaron en la película]
[Aquí teneis la escena, gracias a Youtube, para que juzgueis. Y más claro todavía aquí]
Sin embargo, ocurrieron otros sucesos durante el rodaje que apuntaban a una posible maldición sobre la película.
Buddy Ebsen iba a interpretar el papel del Hombre de Hojalata (…), pero cuando empezó la filmación se descubrió que el polvo de aluminio del maquillaje era tóxico. Ebsen experimentó una reacción alérgica al mismo y abandonó el proyectos, aunque su voz puede escucharse todavía en la canción titulada “Vamos a ver al mago”.
Jack Haley tomó el relevo de Ebsen como Hombre de Hojalata, al tiempo que el maquillaje se cambió a una pasta con el fin de que no tuviera que inhalar demasiado aluminio. Haley estaba convencido de que Ebsen había sido despedido y nadie se ocupó de informarle sobre la verdad hasta mucho más tarde. [Más información en Snopes]
No obstante, el disfraz siguió provocando disturbios en el rodaje, ya que el vapor que salía del mismo asustaba al perro encargado de interpretar a Totó, que en realidad respondía al nombre de Terry y cada vez que veía al Hombre de Hojalata echando humo salía disparado del plató. Dicho sea de paso, uno de los extras reclutados para ejercer como guardias de la bruja, pisó al chucho y le mandó a sufrir convalecencia durante dos semanas, siendo sustituido por otro par de canes que se le parecían. Por cierto, Terry no murió del pisotón del guardia, sino mucho más tarde, en 1945. Sus restos reposan en el jardín de su adiestrador.
El maquillaje de Hojalata no fue el único que provocó inconvenientes. El actor Bert Lahr, que interpretaba el papel del León Cobarde, tuvo que luchar contra el hambre y la sed durante unas cuantas jornadas antes de pedir que le cambiaran el maquillaje facial, en el que se incluía una bolsa de papel marrón que le impedía ingerir otra cosa que no fueran batidos y sopa.
Los caballos del Palacio de la Ciudad de Esmeralda contaban también con su propio maquillaje, coloreado con cristales de gelatina. Las escenas más relevantes de su contribución a la película hubieron de rodarse a toda velocidad, ya que los equinos tenían una especial habilidad en lamer lo que sin duda consideraban como un delicioso maquillaje.
Otra damnificada durante el rodaje fue Margaret Hamilton, que interpretaba a la bruja del Oeste. Recibió graves quemaduras en la escena en la que su personaje abandona la tierra de los Muchkin. Al parecer, el aparato encargado de crear el humo tuvo una avería y estuvo a punto de quemarla viva. Lo alarmante del asunto es que la actriz encargada de sustituirla durante el mes que Margaret permaneció convaleciente también resultó herida por una explosión defectuosa… del palo brujeril escoba que portaba. Para redondear el laberinto de inconvenientes que acompañaron el rodaje de la película, el director de la misma, Victor Fleming, hubo de ausentarse del plató para hacerse cargo de “Gone with the Wind” (Lo que el viento se llevó), de manera que sólo pudo completar la parte en color de la fábula, dejando el rodaje de las secuencias en blanco y negro a su compañero, King Vidor. Por cierto, dichas escenas no se proyectaban inicialmente en blanco y negro, sino en tono sepia.
En cuanto al color, también planteo problemas en un elemento tan característico como es el Camino de Baldosas Amarillas que sigue la protagonista para encontrar al mago de Oz. El problmea es que las primeras copias de la película las baldosas no eran amarillas, eran verdes. Tal percance obligó a para el rodaje y repetir la filmación, repintando el camino para que apareciera como amarillo en la reproducción en Technicolor. Se utilizó pintura industrial normal y corriente adquirida en una ferretería cercana al estudio.
Por cierto, lo zapatos -o chapines- de Dorothy eran al principio plateados, tal y como se indica en la historia original, hasta que el productor, Louis B. Mayer, decidió que también podían beneficiarse del color y pasaron a ser rojos. En total la producción contó con 7 pares de zapatos, cada uno de los cuales se valora actualmente en los circulos de coleccionistas de recuerdos en 1,5 millones de dolares. De hecho, sólo se conoce el paradero de cinco de ello y los aficionados a coleccionar chismes utilizados en las películas les han adjudicado el calificativo de “Santo Grial”. Otra curiosidad sobre el vestuario de la película, en clave de leyenda, afirma que el abrigo que viste el Profesor Marvel, adquirido en una tienda de ropa de segunda mano, era en realidad del autor del relato original en que se basa la película, L. Frank Baum. El abrigo tenía el nombre del autor en uno de los bolsillos. Cuando concluyó el rodaje se lo llevaron a su viuda, quien confirmó que la prenda había pertenecido a su marido.
¿Todavía más?
- The Dark Side of Oz: La supuesta sincronicidad entre el album “Dark side of the Moon” (1973) de Pink Floyd y la película “El mago de Oz”.
- El origen del nombre de “Oz”
Libro:
Payán, Javier y Payán, Miguel Juan: Secretos y mentiras de Hollywood
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pues a mi me parece una araña gigante
stha mui linDa la pelicula :)
[...] información me he topado con este brillante artÃculo en Exapamicron, en el cual se inclina claramente por la opción de leyenda urbana. No os perdáis el artÃculo, [...]
A raiz de ese extracto del libro comenzó mi fiebre por El mago. Te invito a mi página monográfica sobre Oz
Ozmanía: no place like Oz
http://elmaravillosomagodeoz.blogspot.com/