Las pinturas de Zeusis Heracleotes

La fórmula expuesta por Rafael a Castiglione de mezclar diversas bellezas no era nada original. Procede, en realidad, de las anécdotas de Plinio en su “Historia Natural” sobre el pintor griego de finales del siglo V a. C. Zeusis Heracleotes. La anécdota en cuestión cuenta que al ser llamado Zeusis a Crotona para adornar uno de los templos con un retrato de Helena de Troya, el pintor reunió a las cinco muchachas más bellas de la ciudad y combinó los rasgos más hermosos de cada una de ellas hasta dar con una belleza ideal, insólita y sublime.

De Zeusis se cuenta también que habiendo pintado un cuadro en el que un muchacho llevaba una cesta con uvas en la cabeza, las moscas acudían a picar las uvas de la tabla, lo que fue considerado por los amigos del pintor como sobrada muestra de excelencia en su arte. Zeusis no opinaba lo mismo, al estimar que había hecho mal el retrato del muchacho, pues de haberlo hecho tan perfecto como las uvas, las moscas no se hubieran atrevido a acercarse a ellas.

Esta historia de las uvas se repite en el relato de la disputa entre Zeusis y su rival Parrasio, pintor de Efeso. Para resolver de una vez por todas la rivalidad entre ambos se decidió exhibir juntas una tabla de cada uno. La de Zeusis representaba al muchacho con las uvas, a las que acudieron unos pájaros a picotearlas. Esto pareció zanjar la cuestión, y Zeusis pidió a Parrasio que retirara la cortina que hasta entonces había cubierto su tabla. Parrasio mostró entonces que no había tal cortina, pues se trataba de una cortina pintada. Si Zeusis había engañado a los pájaros, Parrasio había engañado a Zeusis.

Libro:
Chamorro, Eduardo : Trucos de artista.

Leave a Reply