Los trotones del jake

Durante la Ley Seca de los EEUU (1920-33) se buscaron distintas alternativas para el suministro del alcohol una de las opciones fue el de los remedios patentados y uno de los más populares sustitutos del alcohol fue el jengibre de Jamaica conocido en el argot de la calle por “Jake”.

Aunque su uso medicinal se limitaba a los trastornos estomacales los pedidos de hasta 200 barriles que hacían las farmacias comenzaron a alarmar a las autoridades que comprobaban que en 1930 la demanda de Jake era imparable. Conscientes de su grado de alcohol, que podía variar entre el 70 y el 90%, el Departamento del Tesoro, encargado de velar por las leyes de la Prohibición, exigía ciertas condiciones al remedio para que este no fuera agradable al paladar. Se obligó a altas concentraciones de raíz de jengibre para hacerlo más amargo, además se comprobaba esta proporción evaporando el contenido de un deposito y pesando el material resultante. Los traficantes de alcohol trataban de burlar estas medidas añadiendo melaza pero lo que mejor funcionó fue el fosfato de tricresilo un producto que engañaba a los inspectores. Sin embargo entre los bebedores de Jake empezaron a darse casos de caminar extraño y curiosas parálisis selectivas debido a los daños que el aditivo producía en el sistema nervioso:

La afección se manifestaba en la pérdida de control de los músculos que tradicionalmente aseguran que al caminar, el talón aterrice antes que los dedos del pie; a las victimas se les dió el nombre de “trotones del jake”. Los músculos de los pulgares e índices solían atrofiarse.

Cuando se descubrió que la causa era el jake ya era demasiado tarde para muchos, se calcula que fueron entre 30000 y 50000 las personas afectadas, la mayoría inmigrantes pobres o negros, que según algunas autoridades favorables a la Prohibición se tenían merecido su castigo.

La tragedia del jake sobrevivió en las canciones de blues. En 1929 Tommy Johnson graba Canned Heat Blues [letra] sobre un alcoholico que bebe jake y sternos, un combustible compuesto de etanol y alcohol gelatinoso, conocido como “canned head” (calor enlatado). Sí, los Canned Head toman el nombre de esta canción. Sus rivales los Mississippi Sheiks, con los que anduvo en litigios por el parecido de las melodías de su “Big Road Blues” y el éxito de los Sheiks Sitting On Top Of The World (la leyenda dice que Johnson cedió la melodía en un momento en que estaba tan borracho que no sabía lo que firmaba), tenían su propia canción al jake, el Jake Legs Blues y no eran los únicos ya que estaba también el The Jake Walk Blues de los Allen Brothers.

No ha sido muy pródigo el jake en la literatura, la wikipedia informa que aparece como elemento en una novela de Sara Gruen, Water for elephants, editada ya en español con el título, aquí los editores no se han mostrado creativos, de Agua para elefantes.

Libro:
Diccionario del crimen, Oliver Cyriax

Video: Microdocumental en ingles sobre el Jake
Y Show - Jake Leg

De barcos bonitos y errolflynnescos abordajes

Fragmento del libro Historia de la incompetencia militar de Geoffrey Regan

Durante los largos años de paz que siguieron a la batalla de Trafalgar, a la armada [británica] no se le exigia otra cosa, salvo en contadas ocasiones, que patrullar por los mares del mundo, mostrando la bandera británica y manteniendo el prestigio. Historia de la incompetencia militar - Geoffrey ReganEs más, fuera de las aguas europeas, donde los barcos eran elegantes y resplandecientes de pintura más que naves de combate eficientes, esto se daba por supuesto. Las prácticas de artillería [...] se habían convertido en “la Cenicienta de la instrucción”. Si no convenía disparar todos los obuses de prácticas, se tiraban por la borda. De hecho, algunos capitanes desaprobaban activamente las prácticas de artillería, pues el humo ensuciaba la pintura del barco o interfería en otras funciones sociales [...]
La prestancia de un buque aumentaba las perspectivas de promoción de un comandante; así, Marder [A. J. Marder, The Anatomy of British Sea Power] cuenta que corrían rumores de que un almirante se había gastado dos mil libras de su propio peculio para pintar y embellecer su navío de cara a lograr su promoción. Percy Scott describe así las prácticas de artillería de la flota del Mediterráneo en 1896:

Los suministros trimestrales de municiones debían utilizarse de alguna manera y era costumbre de toda la armada dar una señal: “Despliegue para realizar prácticas de tiro, gastar la munición trimestral y reincorporarse a tal hora al escuadrón”. Los barcos de la flota partían en todas las direcciones y se deshacían de su munición de cualquier manera tan pronto como les era posible.

[...] Una de las razones por las cuales se consideraba que la artillería era tan poco importante era la creencia de que los enfrentamientos tendrían lugar a distancias cortas, ciertamente no superiores a 1000 o 1300 metros. Además, se creía que tras los bombarderos los barcos se acercarían unos a otros y que se produciría el abordaje, como había sucedido en la época de Nelson. Sin JOhn Commerell, que pronto se convertiría en almirante de la flota, estaba inspeccionando el crucero “Northampton” cuando vio a un oficial que no llevaba espada. Al preguntarle por qué el oficial le respondió que era el ingeniero en jefe y que en la sala de máquinas no había espacio para una espada. “¿En qué está usted pensando? -repuso sir John-; si el enemigo tiene la buena fortuna de vencernos en cubierta, ¿cómo podrá matarle cuando baje si no dispone de ninguna espada?”. En realidad, con proyectiles capaces de recorrer diez kilómetros todo esto queda ridículamente anticuado. La aparición de los torpedos y de las minas convierte la lucha a corta distancia en una locura peligrosa [...] En el bombardeo de los fuertes de Alejandría en 1882, ocho buques de guerra británicos abrieron fuego más de 3000 veces, logrando un total de 10 impactos y destruyendo sólo 30 de los 293 cañones del enemigo.

Libro:
Historia de la incompetencia militar, Geoffrey Regan

El ladrón de Esquilo

Ptolomeo I había acompañado a Alejandro Magno en sus campañas, a la muerte del conquistador se hizo con el gobierno de Egipto y comenzó la edificación de la Biblioteca de Alejandría. Ptolomeo II, su hijo, engrandecio la Biblioteca, llamó a 70 eruditos para que tradujeran las escrituras hebreas al griego y propició un tratado con los romanos y una alianza dinástica con su enemigo Antíoco II de Siria, dándole a su hija Berenice en matrimonio. Iba a tener difícil Ptolomeo III superar, o igualar, al padre y al abuelo.

Tras la muerte de su padre de Ptolomeo II Antíoco II se divorció y envenenó a Berenice, su hermano y ahora faraón Ptolomeo III comenzó una guerra que expandiría las fronteras de Egipto hasta Mesopotamia y por el sur hasta Etiopia. Objetivos militares cumplidos.

En lo que respecta a sus conquistas culturales puso en marcha la catalogación de los 200.000 rollos de papiro de la biblioteca y en esta tarea sus archiveros descubrieron una grave carencia: ninguno de sus antecesores había conseguido un texto completo del más reverenciado poeta dramático ateniense. La “Jaula de las Musas” no poseía ningún Esquilo.

Para conseguir las obras completas de Esquilo había que tratar con los atenienses, éstos sólo tenían una copia y era difícil que la prestaran. No es que estuvieran muy dispuestos a negarle nada al conquistador de Siria pero parecían reticentes a cederlo así que Ptolomeo se vio obligado a dejar de fianza quince talentos de plata a devolver cuando los escribas egipcios hicieran la copia y los rollos regresaran intactos.

Cuando la Biblioteca de Alejandría se hizo con la única copia de las obras completas de Esquilo pensaron que bien valía la plata dejada en depósito. Se prohibió la duplicación del texto, quien quisiera conocer las obras de Esquilo tenía que ir a Alejandría. Pasaron “ptolomeos” y murió el imperio pero seguía vigente la prohibición y llegaban a la ciudad

estudiosos de todas las partes del mundo conocido y de todos los medios intelectuales: Plotino el Neoplatónico, Clemente de Alejandría, Diodoro de Sicilia, Nepotiano de África, incluso Aelio, que odiaba los viajes. Unos acudían para maravillarse ante la majestad poética; otros, para ver hasta qué punto, en un verso de “Prometeo encadenado”, “Nada me hará revelar el nombre del dios venidero que es mayor que Zeus”, Esquilo había tenido una visión anticipada del cristianismo. Ninguno de ellos puso en tela de juicio la secular petulancia que mantenía el manuscrito en aquel lugar.

Después, en algún momento de la historia, hay quien lo situa en el incendio del 22 de diciembre de 640 d. C., las obras completas de Esquilo desaparecieron para siempre. Durante su vida Esquilo escribió más de ochenta piezas teatrales. Sólo siete han sobrevivido aunque se conservan fragmentos de otras. Considerado un maestro de la satira no tenemos ninguna obra completa que lo demuestre, sólo frases sueltas. Lo único que nos ha dejado como ejemplo de comedia (versión slapstick) es su muerte: desde lo alto un aguila confundió su calva con una roca perfecta para cascar la tortuga que había atrapado.

Libro:
La biblioteca de los libros perdidos, Stuart Kelly

Historias telefols

El zoólogo Tim Flannery catalogó y redescubrió en sus viajes por Nueva Guinea especies que se creían extinguidas, en esta búsqueda y catalogación era necesaria la colaboración de las tribus que conocían la fauna y el lugar mucho mejor que el visitante. Este trato con los nativos y su tarea zoológica se refleja en su entretenido libro “A pie por Nueva Guinea e Irian Jaya”, en su narración son frecuentes los choques culturales como por ejemplo los malentendidos que se dieron durante su estancia con los telefols.

La linterna
La llegada de la tecnología occidental es uno de los temas favoritos de los cuentos telefols. Me contaron varias veces la historia de la primera linterna que llegó al valle. La había llevado un joven que había visitado unos almacenes. Todo el mundo la consideró una maravilla, demasiado valiosa realmente para seguir siendo propiedad de un individuo tan joven e irresponsable como áquel. Así que tomó posesión de ella su tio, hombre ya de edad y respetado. Una noche el tío salió a cazar. Tuvo tanto éxito gracias al uso de la linterna que casi no podía con la montaña de falangeros que había matado.

Pero se había aventurado lejos de casa y empezó a llover en mitad de la noche. El anciano, sin preocuparse por la lluvia, se paró debajo de un árbol y junto un poco de leña. Luego enfocó de muy cerca con el haz de luz de la linterna, esperando que brotaran las llamas. Al cabo de un rato la leña seguía sin prender y el anciano, todo mojado y congelado, se puso furioso. Acabó tirando al suelo la linterna, indignado. La linterna se rompió y el hombre hubo de pasar la noche en la oscuridad, acurrucado y junto a su montón de falangeros. Cuando volvió a la aldea por la mañana tiró la linterna a los pies de su sobrino, maldiciendo aquel trasto inútil y a quien lo había adquirido.

La III Guerra Mundial
Las consecuencias de las intrusiones en su aislamiento se me hicieron patentes durante una visita que hice en 1986. Yo estaba instalado en el río Sol y llegaron varias personas en un estado de gran excitación diciendo que había empezado la Tercera Guerra Mundial. Aseguraban haber oído por la radio que los estadounidenses habían atacado a los rusos y que muchas ciudades estaban ya destruidas. Algunos informes eran muy precisos y especificaban el número de aviones Mig y otros aparatos que había perdido cada bando.

Como se trataba del periodo de Reagan, y la Guerra Fría aún estaba en pleno auge, estas noticias aterradoras tenían un aura de plausibilidad. Pasé varios días en un estado de gran ansiedad, interrogando detenidamente a la gente para enterarme de dónde habían obtenido la información y qué habían oído exactamente. Eran tan coherentes y firmes en sus historias que llegué realmente a creerles. Luego empecé a pensar que tal vez lo único que quedaba del mundo era aquel pequeño valle alto de las montañas de la Nueva Guinea Central.

Cuando volví a Telefolip, varios días después, descubrí que todo el mundo andaba allí con las mismas aprehensiones. Nadie sabía de dónde había venido la noticia, pero daba la impresión de que Estados Unidos y Rusia estaban en guerra, y que se había producido una terrible destrucción con bombas nucleares.

Hasta que no llegué a Port Moresby, unas semanas después, no me enteré de toda la verdad. Había estallado el reactor nuclear de Chernóbil. Los rumores habían ido modificando la noticia y cuando la noticia había llegado a Telefomin el suceso se había convertido ya en una guerra mundial.

El dinero
Cuando estaba en el río Sol venía a verme a menudo un anciano telefol en plena noche. Me preguntaba en un susurro: “Esta tarde te conté todos los secretos de Afek. Ahora dime tú, amigo, ¿de dónde viene el dinero?”.

Yo, al principio, no entendía la naturaleza de estas preguntas, y respondía diciendo que el dinero representaba riqueza acumulada y que mis antepasados habían trabajado y ahorrado mucho. Y habían invertido su dinero en bancos o empresas, creando más riqueza aún.

Mi interlocutor solía enfadarse al oir esto: “El dinero no viene del trabajo -decía-. Tú vienes aquí y nos pagas por trabajar para ti. Nosotros transportamos tu equipo y te alimentamos. Tú no trabajas, pero eres tú el que tienes el dinero. Ahora, de verdad, dime; como a un amigo que sabrá mantener el secreto. ¿De dónde viene el dinero?”.

Lo que el telefol quería saber era la fórmula mágica mediante la que podía, literalmente, hacerse dinero.

Más historias de este libro:
- El asombroso espectáculo del cultivo de preparados cromosómicos
- Bokis es bilong mipela
- El infierno goilala

Libro:
A pie por Nueva Guinea e Irian Jaya, Tim Flannery

Los pequeños demonios de Salem

En los Estados Unidos, todos los escolares conocen los sucesos de Salem y la caza de brujas, en la que murieron muchos ciudadanos inocentes acusados de hacer encantamientos y tener trata con demonios.

Curiosamente, algunos científicos creen hoy que los ataques epilépticos, los encantamientos y la paranoia que los salemitas experimentaron en 1692 fueron causados por un envenenamiento general. Gran parte de las mujeres acusadas de brujería en Salem presentaban síntomas similares: psicosis, alucinaciones, sensación de cosquilleo en la piel, espasmos y tics nerviosos, dolores de cabeza, vómitos y diarrea. Son los mismos síntomas que los de envenenamiento por cornezuelo de centeno. El cornezuelo es un hongo que produce sustancias alucinógenas en el centeno y, por tanto, en el pan que se hace con el grano añublado. Linnda R. Caporael publicó la primera hipótesis sobre la intoxicación por cornezuelo de las brujas de Salem en 1976, en un artículo de la revista “Science”, Ergotism: The Satan Loosed in Salem? (Ergotismo: ¿el demonio suelto de Salem?). El documento aporta pruebas convincentes de la coincidencia de los juicios de Salem con una climatología que fácilmente habrían podido producir grandes cantidades de cornezuelo en el centeno, que en aquel tiempo era el cereal con el que se hacía el pan en la comunidad. Cuando los síntomas de la intoxicación empezaron a aparecer, algunos habitantes de Salem, incapaces de darles una explicación racional, recurrieron a lo sobrenatural.

Libro:
El médico perplejo, Robert S. Bobrow

Grandes Engaños de la exploración - David Roberts

Libro: Grandes Engaños de la exploración
Autor: David Roberts
Editorial: Desnivel Ediciones

Por su propia naturaleza, resulta difícil desenmascarar un fraude de exploración. Una placa, una bandera o un nombre grabado en la roca pueden probar que un explorador estuvo allí, pero la ausencia de tales elementos no puede, por si misma, probar lo contrario. Como el Polo Norte es una vasta extensión de una masa de hielo a la deriva sin rasgos geográficos propios, nadie podría plantar allí una marca duradera. Como las cumbres de las montañas altas duermen bajo las nieves cada invierno que pasa, las señales de que por ellas ha pasado alguien desaparecen como huellas en la arena del desierto.

Grandes engaños de la exploración - David RobertsGrandes engaños de la exploracion (trasera)

Así, cuando se desenmascara una aventura falaz, las evidencia contra quien la ha perpetrado tiende a ser circunstancial: inconsistencias con lo que contó el explorador, falta de datos o datos contradictorios, falta de corroboración por personas que llegaron allí posteriormente, testimonios contradictorios de los propios compañeros de quien reclama la primicia o la inherente improbabilidad de que el logro se haya conseguido de la manera en que se sostiene. Como mucho, años o siglos después de una falsedad de ésas, sus estudiosos sólo pueden decir que la abrumadora evidencia pesa más que la afirmación del explorador. Queda un germen de duda, la lejana posibilidad de que a fin de cuentas esa persona sí que hiciera en realidad lo que contó que hizo.

Teniendo en cuenta todas esas dificultades David Roberts analiza y documenta diez posibles engaños de la exploración, algunos reconocidos sin duda alguna como tales, otros que todavía se discuten o al menos hay quien defiende el logro de los sospechosos y alguno que refleja la tragedia de la última frase: el pionero que alcanzó su objetivo pero no fue creído por sus contemporáneos. Los capítulos, y exploraciones, del libro son los siguientes: Sebastián Cabot y el Paso del Noroeste; La sombra de La Salle: padre Louis Hennepin; Defoe en Madagascar (el diario de Robert Drudy); La tragedia de Bruce el Abisinio; el capitán Adams recorre el Colorado; el doctor Cook y el McKinley; ¿Alcanzó Peary el Polo Norte?; El almirante Byrd y la National Geographic Society; La montaña más difícil del mundo (Cesare Maestri y el Cerro Torre); Solo en el Atlántico (Donald Crowhurst y la regata en solitario alrededor del mundo).

David Roberts es escalador y periodista, ha escrito libros sobre literatura de montaña y artículos para las revistas National Geographic, The New York Times Magazine y Atlantic Monthly entre otras.

Trampa cinematográfica para Zodiac

Miércoles, 7 de abril de 1971

Fui a ver una película de bajo presupuesto sobre Zodiac en el cine Golden Gate. Sólo estuvo en cartel una semana y la vieron menos de mil personas. En la película, al principio se sospecha de un rudo camionero (Bob Jone), pero se descubre que Zodiac es un hombre joven (Hal Reed). La película acaba con la sugerencia de que Zodiac puede ser el hombre que está sentado detrás de ti en el cine.

Dado que Zodiac era aficionado al cine y egocéntrico, y dado que la película la vio poca gente en San Francisco, las probabilidades de que estuviera detrás de ti eran bastante altas.

El periodista del “Chronicle” Duffy Jennings me habó de un concurso que se les había ocurrido a los productores de la película Zodiac, con el que los espectadores podían ganar una motocicleta si rellenaban una ficha y completaban en veinticinco palabras, más o menos, “Creo que Zodiac acesinaba porque…”.

“Con la idea de que el Zodiac de verdad podía ser lo suficientemente curioso y vanidoso para ir a ver la película, colocaron una gran caja de cartón en el vestíbulo para meter en ella las fichas -escribió Jennings- y, en su interior, había un hombre agachado que las leía cuando entraban en la ranura de la tapa. Evidentemente, tenía que avisar a la dirección del teatro por un interfono si leía una respuesta sospechosa de alguien que dijese ser el auténtico asesino.”

Aunque no introdujeron por la ranura ningún mensaje de esas características, la policía estudió todas las fichas buscando parecidos con la caligrafía de Zodiac.

Libro:
Zodiac (el asesino del zodiaco), Robert Graysmith

Diccionario Exapamicronico

Armada (inglesa): No me vengan a hablar de la tradición naval. No es más que ron, sodomía y latigazos (Winston Churchill al consejo del Almirantazgo, 1939) | Los hombres se alistan en la Armada creyendo que va a gustarles. En efecto, les gusta alrededor de un año, al menos a los estúpidos, que resultan bastante aburridos en su ir de aquí para allá en los barcos. Los listos descubren que no les gusta más o menos al cabo de medio año, pero siempre está la consideración de la pensión que conseguirán si se quedan… Se van volviendo gradualmente locos. Cada vez más locos. Tan sólo en la Armada no existe forma de distinguir entre los cuerdos y los chiflados. Sólo alrededor del cinco por ciento de los miembros de la marina real llevan el mar en las venas. Son esos que se convierten en capitanes. A partir de entonces, se ven aislados en sus puentes de mando. Si no están locos ya, se vuelven locos entonces. Y los más locos de todos ellos se convierten en almirantes. (George Bernard Shaw).
Referencia: Militaria, Nicholas Hobbes

Elección (o dilema del incendio del Louvre): El autor francés Tristan Bernard (1866-1947), que empezó su carrera como escritor en periódicos y revistas contando historias y cuentos humorísticos, ganó una vez un premio en un concurso que buscaba la mejor respuesta a la pregunta: “Si hubiese un incendio en el Louvre y sólo pudiese salvar un cuadro, ¿cuál salvaría?”.
- El más cercano a la salida -fue su respuesta.
Referencia: Anecdotario Universal de cabecera, Gregorio Doval

Paternidad (irresponsable): Podemos leer una historieta muy edificante en la biografía de uno de los mayores estadistas de Inglaterra, lord Clarendon. En su calidad de lord Canciller del reino, se hallaba precisamente presidiendo una reunión del Consejo de Estado cuando recibió la noticia de que el duque de York -más tarde Jacobo II- deseaba casarse con su hija, e incluso que la boda corría cierta prisa, pues ya empezaban a manifestarse las consecuencias del interés del príncipe. Según testimonio de sus propias memorias, el lord Canciller, escandalizado, profirió exclamaciones contra su propia hija, y esto no por haber consentido en ser amante del príncipe, sino por empeñarse en casarse con él. Solicitó del Consejo que ordenase inmediatamente el encarcelamiento de su hija en la mazmorra más profunda y fétida de la Torre de Londres, y que al mismo tiempo el Consejo de Estado presentara al Parlamento un acta de acusación pidiendo la pena capital para su hija. El mismo sería el primero en votar a favor de la petición.
No se hizo nada de esto. El duque de York se desposó con la muchacha elevándola al trono de Inglaterra, con gran tristeza del autor de sus días.
Referencia: Historia de la estupidez humana, Istvan Ragh-Veith (citando la “Historia de la literatura inglesa de H. Taine, libro III, cap. IV)

Paternidad (responsable): [California, finales de los 60. Tras el asesinato de dos jóvenes parejas, ambas en auto y en entornos solitarios, por el asesino en serie Zodiac] Los restaurantes de comida rápida y los “drive-ins” se convirtieron en zonas fantasma por la noche. En Vallejo, los padres decían a sus hijos adolescentes que, si no abandonaban la seguridad de las casas, podrían besarse dentro con sus parejas sin que nadie les molestara.
Referencia: Zodiac, Robert Graysmith

Punto de inflexión: Según las propias palabras de Lemmy Kilmister, cantante de Motörhead, en su autobiografía: “me di cuenta de que tenía que hacer algo diferente con mi vida el día que me desperté en la playa y me encontré comiendo una lata de alubias frías con mi peine”.
Referencia: El gran circo del rock (anécdotas, curiosidades y falsos mitos), Xavier Valiño

La batalla franco-española de Londres

En el mes de septiembre de 1661 iba a llegar a Londres un nuevo embajador de Suecia. El protocolo indicaba que tras el desembarco junto a la Torre una carroza del rey debería trasladarlo a Whitehall. A la comitiva real deberían seguirla, engalanadas, el resto de carrozas con los diplomáticos de otros países. Pero ¿qué país tendría el privilegio de seguir la carroza del nuevo embajador?. Dos estados reclamaban ese derecho: Francia y España. El rey inglés no hizo nada por arreglar la situación pero sabiendo como se las gastaban en cuestión de “protocolo” estos países dispuso un cordón militar alrededor del punto de llegada del embajador. Este cordón militar no tenía como función evitar el enfrentamiento si no separar a los curiosos espectadores ingleses de los contendientes extranjeros.

Y llegó el día. La hora de llegada del embajador estaba fijada para las 3 de la tarde. A las 10 de la mañana había llegado la representación diplomática española que incluía 50 hombres de armas, los franceses llegaron más tarde, obtuvieron peor puesto pero lo compensaron con ciento cincuenta hombres, de ellos 50 a caballo. Llegó la barcaza y desembarcó el embajador. Los contendientes tomaron posición. Cuando el embajador Sueco ocupó su asiento en la carroza real y ésta arrancó. Comenzó la pelea. Los españoles formaron un cuadro de combate que permitió cubrir su carroza, mejor colocada, y que ya seguía el vehículo del embajador. Cargaron los franceses contra la defensa española a tiros y estocadas, los españoles se apresuraron a matar a los caballos del carruaje frances, expulsaron al cochero del pescante y mataron al postillón. La caballería gala evitó la línea de defensa y salió en persecución de la carroza española. Colocados a la par trataron de cortar los enganches y las correas del carruaje español, pero por muchas tajos que se le daba aquello no rompía de ninguna manera. El embajador español había empleado cadenas de hierro, forradas de cuero, para enganchar los caballos. Los españoles llegaron a continuación del vehículo del embajador sueco. En las calles londinenses quedaron cuarenta heridos y doce muertos, uno de ellos un espectador londinense que recibió un balazo en la cabeza.

Las reacciones diplomáticas no se hicieron esperar. Luis XIV ordenó que el embajador de España en París devolviera sus credenciales y que sus embajador en Madrid exigiese el castigo de los culpables y el compromiso de que jamás los embajadores españoles disputarían la precedencia de los franceses. Se decía que la no aceptación de estas condiciones significaría la guerra. Las condiciones fueron aceptadas, el Marqués de la Fuente manifestó solemnemente, en presencia de toda la corte de Francia y veintiseis embajadores extranjeros, que su rey reconocía el derecho de prioridad de Francia. Sin embargo hasta agosto de 1761 no quedó zanjado definitivamente el tema de las prioridades. Se estableció que la precedencia se determinaría por la fecha de llegada, teniendo prioridad Francia en el caso de que los embajadores hubiesen llegado en el mismo día.

Libro:
Historia de la estupidez humana, Istvàn Rath-Vegh

Enlaces:
- Hay una anotación del Diario de Samuel Pepys (30 septiembre de 1661) que habla sobre el incidente. Se puede obtener mucha más información de los comentarios de los lectores que dejan valiosos enlaces para ampliar la historia.
- Diplomacia. Origen de la palabra
- Los negocios de Luis XIV en Madrid: la acción de sus embajadores en la corte madrileña por Ana Álvarez López

Mitologia hebrea: vino y maldiciones

Por qué el vino provoca esos efectos en los seres humanos seguida de la razón de por qué aquellas personas de piel más oscura están destinadas a la esclavitud según los entretenidos relatos de la mitología hebrea.

Samael, el ángel caído, se había acercado a Noé esa mañana y le había preguntado: “¿Qué estás haciendo?”. Noé respondió: “Estoy plantando vides”. “¿Y qué es eso?” “El fruto, se coma fresco o seco, es dulce, y produce vino para alegrar el corazón del hombre”. Samael exclamó: “Vamos, compartamos esta viña; pero no invadas mi mitad para que yo no te haga daño”.

Cuando Noé accedió, Samael mató un cordero y lo enterró debajo de una vid; luego hizo lo mismo con un león, un cerdo y un mono, de modo que sus vides bebieron la sangre de los cuatro animales. Por ello, aunque un hombre sea menos valiente que un cordero antes de probar el vino, después de beber un poco se jactará de ser tan fuerte como un león; si bebe en exceso será como un cerdo y ensuciará sus ropas, y si sigue bebiendo será como un mono, se tambaleará tontamente, perderá el juicio y blasfemará contra Dios. Y eso fue lo que le sucedió a Noé.

Algunos dicen que cuando estaba completamente embriagado se desnudó, y en ese momento Canaán, el hijo menor de Cam, entró en la tienda, rodeó maliciosamente los genitales de su abuelo con una cuerda gruesa, la apretó y castró a Noé. Después entró Cam. Al ver lo que había ocurrido avisó a Sem y Jafet, sonriendo como si se tratara de una diversión para holgazanes en la plaza del mercado; pero se ganó sus maldiciones.

Otros dicen que fue el propio Cam quien emasculó a Noé, que al despertar de su embriaguez y darse cuenta de lo que había hecho exclamó: “¡Ahora no podré engendrar mi cuarto hijo a cuyos descendientes habría ordenado que os sirvieran a ti y a tus hermanos! Por tanto tendrá que ser Canaán esclavo suyo. Y como me has incapacitado para hacer cosas sucias en la oscuridad de la noche, los hijos de Canaán nacerán feos y negros. Además, como volviste la cabeza para ver mi desnudez, el cabello de tus nietos será crespo y tendrán los ojos rojos; como tus labios se burlaron de mi desgracia, los suyos se hincharán, y como desatendiste mi desnudez, ellos andarán desnudos y sus miembros viriles se alargarán de manera vergonzosa”. A los hombres de esa raza se les llama negros; su antepasado Canaán les ordenó que se aficionaran al robo y a la fornicación, se unieran en el odio a sus amos y jamás dijeran la verdad.

Quitando la esclavitud, como maldición deja mucho que desear sobre todo si la comparamos con la de Caín:

Dios infligió a Cain siete castigos peores que la propia muerte, a saber: un cuerno vergonzoso que crecía de su frente, el grito de “¡Fraticida!” que resonaba por valles y montañas, una perlesía que le hacía agitarse como una hoja de álamo, un hambre voraz que nunca se saciaba, la decepción en todos sus deseos, una perpetua falta de sueño y la orden de que ningún hombre debía ofrecerle amistad ni matarle.

Libro:
Los mitos hebreos, Robert Graves y Raphael Patai

El vestido de castidad de Giulia Farnese

En 1575 se inaguró en la Basílica de San Pedro la tumba y monumento funerario de Paulo III (Alessandro Farnese). Realizado por el escultor Guglielmo della Porta el monumento lo presidía en lo alto una representación majestuosa del Papa y a sus pies hay dos estatuas (antes había cuatro) símbolos de la Justicia, a la izquierda, y la Prudencia, a la derecha. Se dice que para la Justicia sirvió como modelo Giulia Farnese, hermana del Papa y amante de Alejandro VI (Rodrigo Borgia), la Prudencia puede ser una representación de su madre Giovanella Caetani.

Varios años y Papas después empezaron a aplicarse las indicaciones del Concilio de Trento, que Paulo III había impulsado, sobre las representaciones artísticas y alguien consideró que la Justicia estaba demasiado desnuda. Clemente VIII también opinó que se trataba de una Justicia demasiado provocativa y mandó que “las estatuas de la tumba de Paulo III, de feliz memoria, se retiren o se cubran de un modo más decente”. Se habla de “pezones, pechos y otras partes que, según dice, son demasiado lujuriosas”, y hasta “un muslo descubierto hasta el borde del vaso natural”. Vamos, un escándalo.

Llamaron entonces a un braghettone que se encargó de ponerle un vestido de metal a la Justicia, y así quedó, castísima y bien arropada. Sin embargo el saber popular ignoraba las directrices de Trento y prefirió responsabilizar a un inglés de todo aquel barullo. La Giulia Farnese de piedra le pareció tan excitante a un turista británico que ni el hecho de estar en una iglesia lo disuadio. Giuseppe Gioacchino Belli recoge el rumor en una coplilla allá por el 1833:

    È tanta bella ch’un signore ingrese
    ‘Na vorta un sampietrino ce lo prese
    In atto sconcio e co l’uscello in mano
    Allora er Papa ch’era Papa allora
    Je fece fa cor bronzo la camicia
    Che ce se vede ai tempi nostri ancora.

(Traducción: Es tan bonita que a un señor inglés / una vez le sorprendió un vigilante / en acto obsceno con el pájaro en la mano. / Entonces el Papa que era Papa entonces / mando que le hicieran una camisa de bronce / que todavía se ve en nuestro tiempos.)

El rumor repetía una leyenda mucho más antigua: la del visitante que se hizo encerrar en el templo para estar a solas con la Venus del Cnido de Praxíteles.

Añadido: Sexculturas

Un serio estudio (ehem…) sobre esculturas y manifestaciones artísticas similares, mostradas tras una mirada eróticofestiva : curiosidades históricas de ayer y hoy, casualidades y montajes más o menos creíbles, formas naturales o diseños atrevidos… ¿Estatuofilia? ¿Perversión del arte? ¿Gamberradas varias? Nooo, sólo entretenimiento…

Libro:
Los secretos de Roma, Corrado Augias.

Enlaces:
- El monumento a Paulo III y detalle de la escultura de la Justicia
- Más detalles de la escultura de la Justicia.
- Además de representación de la Justicia los historiadores del arte creen que Giulia Farnese pudo ser modelo o servir de inspiración en otros cuadros o esculturas.

Exaltadas o Serial Killer Groupies (SKG)

Exaltadas: Nombre dado por la prensa norteamericana a los enjambres de admiradoras que atestaron la sala donde se juzgó a Robert Chambers, el aristocrático Preppie Killer. Una vuelta de tuerca más y el reo, entre rejas, se convirtió en objeto amoroso, y durante las visitas de desconocidas a la prisión empezaron a florecer los romances.

Tal vez las mujeres corrientes se pregunten en qué radica el fuerte atractivo de asesinos múltiples y uxoricidas, pues -en palabras de Sheila Isenberg, autora de Women who Love Men who Kill (Enamoradas de los que matan)- “no existe asesino en serie que no haya sido perseguido por docenas de mujeres”, y los más presentables sujetos de esta calaña, como el asesino de familias Jeff MacDonald, reciben incluso proposiciones matrimoniales mientras esperan el juicio. Una buena explicación es la ofrecida por el psiquiatra David Abrahamsen, que actuó en el caso Berkowitz: “La mayoría de estas mujeres se sienten desgraciadas, frustradas e insatisfechas. Se tienen en baja estima y quieren unirse a figuras que consideran poderosas”.

[...] Varias ventajas acreditan la relación. Es fácil idealizar al objeto amoroso encarcelado porque las perspectivas de que el vínculo se consume o ponga a prueba son escasas. Esta mezcla de celibato y distancia dolorosa es adecuadísima para las católicas estrictas, abrumadora mayoría entre las pretendientes de los asesinos. De vez en cuando algún romance lleva al matrimonio; en 1989 Ronald Kray (de “modales de viejo mundo y conducta de caballero”) se casó con la joven Kate Howard, una simple besucona, y cuando el apuesto Richard Ramírez, “el Cazador Nocturno”, le propuso casarse a Christine Lee, madre de dos hijos, ella no pudo negarse.

Florida cuenta con un puñado de cárceles provistas de apartamentos matrimoniales donde, en reglamentadas lunas de miel de 42 horas, se consuman debidamente las uniones. Los problemas empiezan cuando el recluso queda en libertad. La gratitud se extingue y la relación se revela ficticia. Según la consejera de prisiones Kathryn Parris, “la mayoría de las mujeres ligadas a presos describen niveles de pasión e intimidad emocional que sólo se encuentran en los libros”.

Libro:
Diccionario del crimen, Oliver Cyriax
Enlaces:
Wikipedia: Hybristophilia (Sindrome de Bonnie y Clide)
Serial Killer Groupies By Katherine Ramsland

Los escritos perdidos de los Césares

Si juzgamos la capacidad literaria de Julio César por la prosa de su “Guerra de las Galias” éste sale muy favorecido. Sin embargo no han llegado a nosotros sus obras teatrales de juventud, un “Edipo”, “Selección de dichos” y “En loor de Hércules” cuya difusión fue impedida por su sucesor Octavio Augusto. Tampoco sabemos que tal era como poeta ya que la crónica en verso de su viaje de Roma a España titulada “El viaje” ha desaparecido al igual que su “Ensayo sobre la analogía” que compuso mientras cruzaba los Alpes.

Augusto lo tuvo crudo para escribir algo, por allí andaba Virgilio, que le dedico la “Eneida”, Horacio y Ovidio. La biblioteca de los libros perdidosDe manera que cuando intentó la tragedia con la obra “Ayax” su tarea le resultó tan frustrante que prefirió dedicar sus esfuerzos a un breve poema poemita sobre Sicilia y a su “Autobiografia”, no tan breve, en 13 volúmenes. Aunque dispares en tamaño ambas obras tuvieron el mismo destino: perdidas. Podríamos consolarnos al menos con su “Exhortación al estudio de la filosofía” si no fuera porque la obra también está perdida.

Tiberio César terminó la “Réplica al elogio de Bruto por Catón” que había empezado Augusto y escribió su propia “Elegía a la muerte de Julio César”. Según Suetonio su estilo y su gusto literario dejaban mucho que desear. Prefería las obras de Euforión, Riano y Partenio, ninguna de las cuales ha sobrevivido. Con el tiempo abandonó la composición y prefirió patrocinar aduladores como Aselio Sabino que recibió 2000 monedas de oro por un diálogo en que una seta, una ostra, un higo y un tordo discuten acerca de quién es más sabroso.

Calígula no fue ningún hombre de letras aunque ejerció de crítico literario. Destaca entre sus análisis la opinión de la sobreestimación de Virgilio y la crítica destructiva por medio del fuego que ejerció contra la obra y el autor de unas comedias que no eran de su gusto. Las únicas obras literarias conocidas son “La daga” y “La espada” donde detallaba su programa de conspiraciones y futuras víctimas. Estos manuales de exterminio los encontró su tio Claudio al subir al trono y los destruyó.

Claudio fue más fecundo: una autobiografía (que adolecía de falta de estilo según Suetonio), veinte volúmenes de la historia de los etruscos, ocho volúmenes para la historia de Cartago y cuarenta y tres para la historia de Roma. Esta producción tan voluminosa originó que la biblioteca de Alejandría construyera una nueva ala, denominada claudiana, para honrar sus escritos de historia. Además de su dedicación a la historia decidió reformar el alfabeto latino introduciendo tres caracteres nuevos (letras claudianas) para representar la psi griega, para una vocal entre la u y la i y para la v consonántica. Los monumentos de Estado adaptaron las nuevas letras que fueron inmediatamente eliminadas tras el fallecimiento del emperador.

Y llegamos a Nerón de quien no podemos decir mucho ni compartir su lamento en el momento de su muerte (”¡Qué gran artista muere conmigo!”) porque no nos queda nada de su obra literaria aunque existen noticias de “El hombre de un solo ojo”, un ataque a Claudio Polión. Pero parecía más fácil obligar a otros que escribieran por él como hizo para burlarse de la divinización de Claudio encargando a Séneca la composición de “La calabacificación del divino Claudio”.

Libro:
La biblioteca de los libros perdidos, Stuart Kelly

A la columna de la izquierda


El juego de las preciosas

En el siglo XVII en los palacios y salones parisienses se puso de moda recuperar el ideal del servicio a la dama de las novelas de caballerías. Esta vez no era en torneos ni defendiendo un puente como se debía demostrar la adoración a su señora sino en la conversación agil y graciosa, las fiestas poéticas y los piropos finos. Estos jugueteos galantes tuvieron como destinatarias a las “Précieuses”, de espíritus sensibles y delicadas de oido. Una “preciosa” podía desmayarse, de hecho Julie d’Angennes lo hacía, si se empleaba en su presencia alguna palabra trivial. Se desterraron de la conversación con estas damas las expresiones cotidianas por otras más refinadas provocando que un vulgar mortal no entendiera nada de lo que éstas hablaban. En tales circunstancias, y si la “précieux” merecía la pena, era necesario tener a mano el Dictionnarie des Précieuses de Antoine Baudeau sieur de Somaize:

Así, por ejemplo, la palabra “mano” les parecía demasiado plebeya, pues la gente vulgar solía emplear sus manos para trabajos vulgares; por consiguiente la rebautizaron, llamándola “la belle mouvente” (la hermosa moviente). La palabra espejo quedó elimada a su vez, para ser substituida por la bellísima locución “el consejero de las Gracias”. El sillón olía demasiado a taller de carpintero, y se le sustituyó por la circunlocución “comodidad de la conversación”.

En presencia de las “preciosas” las conversación sólo debía tratar de sus virtudes y perfecciones y de la dicha que siente el hombre en su presencia. El tono y las maneras de la conversación la dan esta carta de agradecimiento por un paquete de perfumes que dirige Guez de Balzac a madame de Rambouillet.

Los poetas romanos han cantado los perfumes de la diosa Venus. Mas el regalo por mi recibido viene de manos mucho más delicadas que las de tan vulgar divinidad: viene de la diosa celestial del amor, de la virtud hecha persona que, miradla, ha querido mostrarse a los mortales; viene de la perfección que de las alturas del cielo ha bajado sobre la tierra. No me canso de vanagloriarme ante todo el mundo por tan rico presente. Todas las otras cosas terrenales, todos los bienes del mundo, han perdido importancia para mi. Y tal como no podría caber mayor gloria que aquella que me ha proporcionado este regalo, tampoco existe en este mundo gratitud suficiente que pudiera compararse con la mia. Sólo consigo expresar con palabras una fracción íntima de mis sentimientos; su mayor parte ha quedado encerrada en mi corazón.

El juego de las “preciosas” se extendió, influyó en jóvenes que más adelante maldijeron esa etapa de su vida. Tan demoledor para este juego de salón como Las preciosas ridículas de Moliere podría ser esta carta de Bussy-Rabutin el cual en su edad madura valora su amor juvenil ofrendado a una hermosa viuda:

Profeso unas ideas tan ridículas acerca del respeto debido al bello sexo que mi hermosa viuda hubiera podido morir a mi lado de tisis de no haber observado ella mi estupidez, animándome mucho. Durante mucho tiempo ni siquiera me atreví a notar los signos de aliento que me daba, y tenía la inquebrantable convicción de que era imposible obtener el amor de una dama sin haber pasado por una larga fase previa de suspiros, llantos, súplicas y cartas de amor. Mientras no hubiera rebasado dicha fase previa, no me creía con derecho a esperar ni la más pequeña de las mercedes.

Afortunadamente para Bussy-Rabutin la viuda no era dada a trámites de “preciosa”.

Libro:
Historia de la estupidez humana, István Rath-Vegh
Wikipedia: Précieuses
Wikipedia: Preciosismo

En Roma

Nada más salir por la puerta de San Sebastiano, la calle Appia Antica [en Roma] se abre con un sarcófago convertido en pila de una fuente. Allí puedes beber, lavarte las manos y jugar a salpicar con el agua bajo los gastados rostros marmóreos de los dos esposos difuntos que, cuando fueron esculpidos, pensaban en la salvación eterna y no en los futiles pasatiempos de los viandantes. Pero en otras ocasiones sí que se pensaba en los viandantes. Las tumbas estaban alineadas a lo largo de las vías consulares, expuestas al público y también a la profanación, porque siempre ha habido gamberros. Por eso se puede leer en una de ellas: “Qui hic minxerit aut cacarit habeat deos Superos et Inferos iratos” (”Quien venga aquí a orinar o a cagar se enfrenta a la ira de los dioses súperos e ínferos”).

Libro:
Los secretos de Roma, Corrado Augias.

En Afganistan

Jafar parece resentido. Es médico residente. Tiene la nariz larga y ganchuda, los labios carnosos y una barba que le disimula el mentón hundido [...]
-¿Quiere usted decir que, si yo estuviera en Inglaterra, podría hablar con cualquier chica y luego quizá acostarme con ella?
Lo miro [...] Nuestra ilusión de que nos entendemos se está haciendo pedazos.
- Tal vez. Si se hicieran amigos. Si ella quisiera.
- ¿Ha tenido usted novias sin casarse?
- Sí. -Me veo en sus ojos y los evito.
- Si aquí descubrieran a un hombre y a una mujer haciendo eso -dice-, recibirían ochenta azotes.
- ¿Y si uno de ellos estuviera casado?
- Entonces lo lapidarían. -Lo dice con naturalidad. Está recordando a los talibanes-. Pero si una mujer es infiel, su marido la matará antes. Si no, lo harán sus hermanos.
- ¿Cree que eso está bien?
- Es nuestra ley. -Arranca una flor al pasar-. ¿Sabe? Hasta los talibanes hicieron cosas buenas, mantuvieron las cosas puras. Aquí nadie los apreciaba, porque eran estúpidos e incultos. No nos dejaron ninguna alegría. Pero se ocuparon de las adúlteras, los homosexuales y los ladrones. Lo vi con mis propios ojos.
- ¿El qué?
- En el estadio, fui unas diez veces. Allí, fusilaban a los asesinos y una vez vi cómo le cortaban la mano a un ladrón. Había un médico cerca, no, no yo, para suturarle el muñón. Y la gente estaba contenta porque se había hecho justicia. Y vi cómo mataban a dos homosexuales. El estadio estaba lleno ese día; normalmente lo estaba. Un hombre de veintiocho años y un chico de dieciséis. Los talibanes habían construido un muro en mitad del estadio y un camión los llevó hasta allí con las manos atadas. Los tendieron en el suelo junto al muro. Entonces, un tractor lo derribó y ellos quedaron sepultados debajo.
- ¿Qué pensó usted?
- Estaba contento. Porque habían hecho una monstruosidad. Todo el mundo lo estaba. La gente aplaudía y gritaba “¡Si, matadlos! ¡Matadlos! ¡Allah akbar!” Aunque otros se quedaron callados.

Libro:
La sombra de la ruta de la seda, Colin Thubrow

De suripantas ambladoras y gomosos vivacartagenas

Ambladora: Ramera; mujer que mueve lúbricamente el cuerpo para llamar la atención de los hombres; mujer que contonea su cuerpo, haciendo al andar movimientos afectados con los hombros y las caderas. El verbo y sentido del que deriva el término lo ilustran en cierta “Canción a una mujer que traía grandes caderas”, Antón de Montoro, (mediados del siglo XV):

    Gentil dama singular,
    (…) mesuráos en vuestro amblar,
    que por mucho madrugar
    no amanece más aína.
    Las nalgas baxas, terreras,
    mecedlas por lindo modo,
    poco a poco, y no del todo
    el traer de las caderas;
    y al tiempo del desgranar
    que el hombre se desatina,
    mesuráos en vuestro amblar
    que por mucho madrugar…

El verbo en cuestión pasó a denotar el meneo peculiar que toma el cuerpo al hacer el amor, tornándose por ello en voz obscena, apartada de uso decente, y ambladora se convirtió en sinónimo de “jodedora”, puta, mujer cualquiera.

Un apunte sobre Antón de Montoro: Hasta que me encontré con este poema su autor era para mi un completo desconocido. Al buscar información, aún no tiene entrada en la wikipedia, di con este ensayo de Marithelma Costa: La contienda poética entre Juan de Valladolid, el Comendador Román y Antón de Montoro [pdf]. Juan de Valladolid o Juan Poeta, un recitador, bufón en las cortes italianas, espantador de nubes y granizos; el Comendador Román, al servicio de del Duque de Alba y los Reyes Católicos, para estos escribió poesía religiosa bajo encargo y fue su guardia personal; Antón de Montoro o el Ropero, judio converso y sastre, de ahí el mote, dedicó los últimos poemas que se le conocen a criticar la persecución de los conversos en los motines antijudios de 1473 y 1474 en Córdoba y Carmona. Los tres dándose caña poética o rimera, no me meto en eso, salen a la palestra los orígenes, se recuerda a la familia y se desea muerte. Por ejemplo El Ropero dice de Juan Poeta que su madre es “criada de un mesonero” y “a las puertas del establo, nunca da paja sin coño”. El Comendador mezcla en rima el origen y oficio del Ropero, tal vez porque éste afirmaba que su madre era más mora que cristiana:

    Yo querría sin debate,
    Antón, salvaros la rixa
    en este trote,
    y pues sois buen alfayate,
    que fagáis a vuestra pixa
    un capirote.

Gomoso: Pisaverde, petimetre, currutaco; lechuguino excesivamente baboso con las mujeres. Deriva de “goma”, en su acepción de “laca, maque”, de donde también se dijo “maqueado”, por el peinado tratado con esa substancia que se empezó a utilizar en España durante la segunda mitad del siglo XIX, y del que abusaron los elegantes del momento. Su equivalente actual es el tipo engominado que se embadurna la cabeza con fijador. En la zarzuela del maestro Francisco Alonso, “Las Leandras”, se utiliza así el término, que no debía de tener por entonces demasiada vida:

    Y el gomoso que la ve
    va y le dice: Venga usté
    a ponerme en la solapa
    lo que quiera;
    que la flor que usté me da,
    con envidia la verá
    todo el mundo por la calle
    de Alcalá.

Suripanta: Vicetiple, corista, mujer de reputación dudosa y despreciable. Es voz inventada. Martínez Olmedilla, en su libro “Los Teatros de Madrid”, cuenta que Eusebio Blanco, libretista fecundo, fue el autor de la siguiente estrofa:

    Suri panta la suri panta,
    macatruqui de somatén;
    sun fáribun, sun fáriben,
    maca trúpiten sangarinén.

Era parte de los cantable de un coro en griego ficticio, con el que se entronizaba el género bufo en España, en 1866. Aquel año se estrenó en el “Teatro Variedades” de Madrid “El joven Telémaco”, con música del Maestro Rogel, y con F. Arderius como primer actor. Fue uno de los éxitos más apoteósicos de la escena de su tiempo, sobre todo porque salían por primera vez una serie de señoritas ligeras de ropa, cantando, gesticulando y enseñando una pierna. Tal fue la acogida y favor dispensado a la obra que el público se sabía de memoria aquello de las suripantas…, dando ese nombre a las doce coristas que con casco helénico en la cabeza, y coraza, cantaban en escena el extravagante verso. De esta época data el llamar a las mujeres de teatro, primero, y a las de vida airada después: suripantas. De la misma estrofa se extrajeron otros términos, como “macatruqui”, para indicar qué es lo que se suele hacer con las suripantas.

Vivacartagena: Sujeto mediocre y ramplón, pero avispado. Es probable que el origen de la expresión esté en la ciudad murciana a que se alude. Parece que cuando se representó allí la ópera “Marina”, del Maestro Arrieta, al tenor se le escaparon una serie seguida de gallos que escandalizaron al público, que estando ya a punto de silbar y patear la representación, el cantante, con gran presencia de ánimo dio unos pasos hacia las candilejas, y mirando al público de frente gritó con todas sus fuerzas: “¡Viva Cartagena!”, con cuya ocurrencia se ganó al auditorio, que trocó insultos en aplausos. Desde entonces se utiliza la frase para adjetivar al mediocre que no haciendo las cosas bien salva el expediente mediante procedimientos un tanto indignos.

Libro:
Inventario general de insultos, Pancracio Celdrán

Diccionario Exapamicronico

Demostración cómica: En 1939, tras el preestreno de la película “Ninotchka”, volvía a Hollywood en una limusina Billy Wilder, uno de los guionistas, y Ernst Lubitsch, su director. Estaban de buen humor, ya que la película había tenido un espléndido recibimiento. Lubitsch leía las tarjetas en las que los espectadores del preestreno habían escrito su opinión de la película. Leía una tras otra y se las iba pasando a su amigo. De pronto, mientras leía, empezó a reirse a carcajadas. Jadeando, le entregó a Wilder una tarjeta, en la que éste leyó: “Una película muy graciosa. Me he reído tanto que me he meado en la mano de mi novia”.
Referencia: Anecdotario Universal de cabecera, Gregorio Doval

Demostración teológica: La única cuestión que preocupaba a ambos bandos era si las fuerzas espirituales de los indios podrían afectar a los europeos y viceversa. (A modo de experimento, Cotton Mather, célebre predicador de Nueva Inglaterra, trató de exortizar “los demonios de una joven poseída” con ensalmos que entonó en la lengua de los massachussett. Con gran alivio por su parte, los resultados demostraron empíricamente que la magia de los indios no tenía efecto en los demonios cristianos).
Referencia: 1491. Una nueva historia de las Américas antes de Colón, Charles C. Mann

Demostración trágica: Oh, pueblo mío, sabed que habeís cometido grandes pecados, y que han sido los más grandes entre vosotros quienes han cometido esos pecados. Si me preguntaís que pruebas tengo para decir estas palabras, os diré que es porque yo soy el castigo de Dios. Si vosotros no hubieseis cometidos grandes pecados, Dios no os había enviado un castigo como yo.
- Gengis Khan a los supervivientes del saqueo de Bukhara, 1220
Referencia: Militaria, Nicholas Hobbes

Kapnobatas:

Hombres y mujeres [tracios] se colocan, mientras comen, alrededor del hogar y echan sobre el fuego las semillas de unas yerbas que ellos tienen, y aguijoneados por el olor consideran un regocijo imitar la embriaguez con sus facultades embotadas.
Colección de hechos memorables - Solino

Nota del traductor: Detrás de esta noticia, que como las anteriores tomó Solino de Mela (II 21), puede reconocerse una antigua costumbre de los pueblos de las estepas, la de drogarse con los aromas de las semillas de cáñamo arrojadas al fuego. Se trata de un acto religioso de caracter chamánico, cuyo objetivo fue procurar mediante el éxtasis la purificación de la sociedad días después de producirse una muerte. Era un rito practicado tanto por los escitas como por los tracios. El hecho se haya verificado materialmente, puesto que en una de las cámaras de la necrópolis de Pazyryk, en los montes de Altai, excavada en 1950, aparecieron un bolsa de piel con semillas de cáñamo y un brasero lleno de piedras. El apelativo de “kapnobatas” (”los que marchan en el humo”), que recibía entre los dacios un grupo de hombres piadosos que observaban prácticas ascéticas, podría también aludir a la competencia chamánica para realizar los sahumerios de la droga.
Referencia: Colección de hechos memorables de Claudio Solino (traducción y notas de Francisco J. Fernández Nieto)

Productor musical: Berlin es uno de los discos más recordados de Lou Reed, a pesar de ser su álbum más desolador, en el que el neoyorquino se explaya documentando la ansiedad, la frustración sexual y la desesperación. Uno de sus cortes, “The Kids”, que habla de la separación de una madre de sus críos, contiene unos inquietantes gritos de unos niños que se alargan durante varios minutos. Para lograr unos chillidos auténticos, el productor Bob Ezrin encerró a sus hijos en el estudio con la cinta grabadora corriendo y les dijo que su madre había muerto.
Vale, vale, Ezrin dice que no fue exactamente así.
Referencia: El gran circo del rock (anécdotas, curiosidades y falsos mitos), Xavier Valiño

Los toshers londinenses

Durante siglos, hasta mediados del XIX, sólo los “toshers” conocían el mundo subterráneo. Quienes trabajaban en el alcantarillado limitaban sus movimientos a una pequeña área del laberinto, para no extraviarse y morir. Los toshers estaban dispuestos a correr el riesgo, recorrían durante toda su vida las catacumbas, las cloacas, las grutas, los ríos negros, y los más destacados de entre ellos presumían de conocer secretos que la humanidad ignoraba.

En “London’s Underworld”, uno de los tomos de su enciclopédico testimonio sobre la pobreza y la delincuencia en el Londres Victoriano, Henry Mayhew explica que los toshers se consideraban a sí mismos una raza superior, una élite proletaria que trabajaba por cuenta propia y que, en algunos casos, hacía fortuna:

Muchas personas se introducen por las aperturas del alcantarillado en los bancos del Támesis cuando la marea está baja, armadas con palos para defenderse de las ratas. Llevan una linterna para iluminar los tétricos pasajes y recorren millas bajo las concurridas calles en busca de los tesoros que caen desde arriba. Difícilmente puede concebirse una búsqueda más deprimente. Muchos han caído en esos peregrinajes y no se ha sabido más de ellos; algunos se intoxican con los vapores venenosos, o se hunden en el cieno, o son presa de una banda de ratas voraces, o son sorprendidos por un súbito aumento de las corrientes.

Los toshers eran maestros en el conocimiento del complejo mecanismo de las mareas internas de la ciudad y sabían orientarse en el laberinto subterráneo. Jamás revelaban sus conocimientos: para convertirse en un tosher, había que iniciarse desde niño y seguir a un veterano hasta ser capaz de orientarse solo y sobrevivir. El oficio de tosher no se enseñaba, se aprendía. Cada uno de ellos tenía en la memoria su propio manual, personal e intransferible.

Buscaban cualquier cosa: monedas, joyas, frascos, pedazos de metal. El gran tesoro, el hallazgo que justificaba su vida contra la oscuridad, el agua, las ratas y los excrementos, era el “tosheroon”: un montó de monedas de cobre y plata, unidas en una especie de bola tras siglos de humedad y podredumbre.

Los toshers desaparecieron a mediados del siglo XIX, cuando las desembocadoras fluviales de las cloacas fueron cerradas con rejas y el gobierno ordenó la elaboración de planos de aquel mundo hasta entonces ignorado.

Libro:
Historias de Londres, Enric González

Enlace:
Wikipedia: Tosher